julio 07, 2014

Chernobilly (2013).


Decepcionado con el tan alabado y elogiado sonido campestre del último álbum de estudio de Bob Wayne Back to The Camper, sin poderme llevar a la boca más que los ‘viejos’ álbumes de Hank III o algún clásico, como el Satan is Real de los Louvin Brothers, buscaba pegarme un revolcón en los sonidos del country más outsider, grasiento y paleto –en cierta forma también para romper un poco con la candidez lírica del dúo de crooners de Alabama- con un poquito de hillbilly de distinta manufactura y, providencialmente –por casualidad, como suelen ocurrir las cosas más interesantes- llegó hasta mis oídos el último trabajo de estudio de Th’Booty Hunters, Chernobilly.

No quiero dar lugar a pensar en ningún momento que haya considerado a los Booty Hunters como un plato de segunda mesa o un sucedáneo gentil del original con el que recrearme en los sabores country del sur profundo; pues aunque las montañas de referencia más próximas para el quinteto catalán pudieren ser las de la Sierra de Collserola, nada tienen que envidiar a las bandas autóctonas; eso es lo que se percibe desde la primera aproximación a Chernobilly; la naturalidad y soltura con la que se desenvuelve la banda en el estilo se distingue nada más intentar su abordaje

Tras la parafernalia redneck en la que se envuelven los Hunters, se evidencian cinco talentos curtidos en el arte del rock and roll (hoy por hoy, Jordi Ollé -bateria y tabla de lavar-, Xavi Ollé -banjo, guitarra y voz-, Javi Bañón –bajo y contrabajo- Daniel Bañón -guitarra y lapsteel- y Lluis Gomez –violín-), cinco músicos de primera categoría que hacen fluir el bluegrass como si lo hubiesen mamado desde la cuna, demostrando sobradamente ser capaces de sintetizar a la perfección los rasgos característicos del cowpunk en una amalgama de guitarras eléctricas saturadas, melodías campestres de violín y pulsaciones punzantes de stand-up bass.

Fantástica y entrañable la Lap Steel en Double Fistin Woman, sabor puramente montañes exudado en la melodía de banjo de Lost In Town y chabacanería a raudales en los riffs saturados de Railroad Train. Desde el punk más garrulo y eléctrico de Lies, transitando por los sabores dulces de la campiña sureña, recreados en Founding Two, hasta llegar al bluegrass preciso de Endless River; Chernobilly recrea a la perfección líricamente las historias de sueños frustrados, sufrimiento y perdición, a las que semánticamente se halla tan ligado el fenómeno.

Una banda capaz de mirar sin complejos a la cara y de recrearse sin prejuicios en el sonido sintetizado en los nombres de Hank Williams o Johnny Cash; en una decidida y acertada apuesta musical en un estilo que no goza de tanta aceptación en la piel de toro como otros buquets de distinto aroma dentro del rock americano actual, y que encuentro decididamente genial.

2 comentarios :

Alex Palahniuk dijo...

Si hay algo que se nos da bien a los españoles, es calcar el sonido americano que el británico. Le pasa a Quique González, a Sabina, el émulo por excelencia de Cohen y Dylan y a The Soulbreaker Company con los Black Crowes. Excelente lo que he podido escuchar hasta ahora. Un abrazo, Aurelio. A disfrutar.

Aurelio dijo...

Este álbum es una muestra palpable de lo que dices, Alex.

Gracias por opinar.

Un abrazo.

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