Últimamente
rondan por la mesa del estudio, en el que se música y palabras se mezclan para
escribir mis Historias de Rock and Roll,
tres álbumes de la misma añada que sucesiva e ininterrumpidamente giran en el
reproductor, y que en el año 1979 tuvieron una repercusión mediática bien
distinta; eran aquellos años en los que la radio-formula se mostraba aún como
un vehículo de difusión musical más que como un instrumento publicitario al
servicio de las grandes distribuidoras, eran aquellos años en los que el rock
and roll todavía era relativamente habitual en las ondas hercianas.
Aún
así, era difícil encontrar programado alguno de los temas contenidos en Top Priority en las emisoras de
contenido mainstream, y como buen degustador de rock and roll, y ante la inexistencia
de Internet en el status quo actual, tenías que dirigirte a las emisoras
especializadas para intentar hacer una cata de nuevo material. Desde luego que
no eran aquellos los tiempos en que Rory Gallagher fuese precisamente un ídolo
de masas; aunque creo que a día de hoy y con la capacidad de difusión que,
tanto el nuevo material como el antiguo ha alcanzado con tan solo teclear unas
cuantas palabras en la red, su figura y su música siguen siendo unas perfectas
desconocidas para una amplia masa de oyentes de rock and roll.
Seguro
que muchos recordarán, musicalmente hablando, al 79 por ser en el que las ondas
radiofónicas vertían insistentemente Man
Gave Names To All The Animals o Lady
Writer y más bien serán pocos los que recuerden ese año por los riffs
vertiginosos de Follow Me, salvo que perteneciesen
a ese grupo de jóvenes que intercambiaban y compartían compulsivamente vinilos,
intentado absorber como esponjas todo el rock and roll que se iba publicando.
Para
Rory Ghallagher 1979 era el año siguiente a una extenuante gira por los Estados
Únidos presentado su anterior trabajo, Photo-Finish,
en el que entre concierto y concierto en habitaciones de hotel y camerinos,
había ido preparando el material para el que iba a ser su cuarto álbum para
Chrisalys; para el que había obtenido Máxima
Prioridad de los ejecutivos de la discográfica y para cuya compilación
había solicitado la colaboración de sus habituales e insustituibles compañeros
de fatigas, Gerry McAvoy y Ted McKenna.
El
cambio de discográfica había supuesto un cambio de orientación en la
trayectoria musical del arpista Irlandés genio de la Strat, que había operado de forma paulatina
a través de los previos, Against The Grain, Calling Card y, el ya mencionado Photo-Phinish; en los que el blues había pasado a un segundo plano,
formando ahora parte de la materia prima sobre la que construir fragmentos
fulminantes de hard rock o melódicas y distorsionadas baladas. Siendo Top Priority uno de los eslabones
centrales en su discografía, en el figuran piezas fundamentales en su
repertorio, como la vertiginosa Follow Me o la declaración de principios
y fundamentos roqueros contenida en Wayward
Child. Exuberancia y energía rebosan en At
The Depot, que junto a la indispensable Bad Penny, cristalizan en una incursión particular en el terreno pantanoso del
Southern Rock.
Top Priority es desde luego un buen
punto de partida para el profano, pero también una buena ocasión, para el
iniciado, de rememorar la figura y obra imperecedera de ese gran guitarrista
que fue y que, en la memoria de muchos, sigue siendo Rory Gallagher.

60’s, 70’s, 80’s, 90’s… blues, reggae, jazz o rock’n’roll; que más da el ‘son’ pues lo que realmente importa es la ‘emoción’.
