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enero 16, 2015

Derribando cliches...

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El aspecto lúdico es uno de los valores intrínsecos en el rock and roll de hoy día. Gracias hay que dar de que, pese a las dificultades, haya nuevas caras en el panorama actual que intenten hacer nuevas propuestas musicales en este terreno, pese a que hace tiempo dejase de ser enseña de la rebeldía de las nuevas generaciones. Quienes todavía recordamos aquellos tiempos sustanciosos cada vez que repasamos los viejos discos, siendo presa consciente del síndrome de Peter Pan y al tiempo de recuperar los acordes de las viejas canciones, recuperamos también el aspecto combativo que muchas veces traen encastrado.

El roce de la aguja contra el vinilo unas veces despierta el sentimiento de oposición contra la barbarie bélica –Feel I Like Fixin’ To Die-, otras la solidaridad contra el hambre en el mundo –The Concert For Bangla Desh, otras el recuerdo del horror de la barbarie humana –The Concert For Kampuchea- y otras, como en Freak Out!, el sabor de la rebelión contra los clichés sociales y el stablishment.

Cualquiera que se ponga hoy día, por primera vez, ante el primer álbum de los Mothers Of Invention posiblemente saque con certeza la conclusión que se encuentra ante un disco en el que la música se pasea entre estilos –el doo woop de los cincuenta, el rhythm & blues o el rock con influencias británicas- pero, aunque los títulos puedan dar una ligera pista de hacia dónde va la literalidad de su contenido, sólo se cae en que se está ante un ariete demoledor cuando se paladea la lírica y se penetra, definitivamente, en el concepto encerrado en el álbum.

Recreándose en la ironía, Freak Out! ataca con acidez la idílica imagen de amor que retratan las letras de la música americana de los 50, en Go Cry On Somebody Else’s Shoulder y How Could I Be Such a Fool; la facilidad de la sociedad de consumo para idiotizar la conciencia ciudadana, en Hungry Freaks, Daddy; critica mordazmente la aceptación y asunción -por las nuevas generaciones de la época; no tengo la certeza de cual es el índice de extrapolación de esta cuestión a la realidad actual- de las metas prefijadas por el modo de vida americano, en Howie Zowie; la invitación a la movilización y a la lucha constructiva contra lo presuntamente establecido en You’re Probably Wondering Why I’m Here, o el rechazo a la violencia racial y la injusticia social en Trouble Every Day.

Han pasado muchas ‘lunas y soles’ por el horizonte desde el verano de 1966 en el que Freak Out! vió la luz; tantos como para las cosas hallan cambiado tanto –aunque no demasiado con respecto a algunas de las cuestiones satirizadas por el álbum-  que hoy día sería impensable la publicación de un disco con contenidos similares, y aunque a la primera entrega del tándem iconoclasta Zappa/Collins pudiésemos calificarla de demasiado sesuda, a fecha actual continua siendo una muestra latente de la relevancia social que la música llegó a tener, y de sus cualidades como compañera de reivindicaciones y cauce de la lucha contra la injusticia social.

octubre 17, 2013

Freak Power vs. Flower Power.

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Cambiando de registro, lo cual es bueno de vez en cuando, esta semana pasada he estado revisitando el St. Peppers Lonely Hearts Club Band de los Beatles, impulsado un poco por los anuncios promocionales de un diario de tirada nacional, para compilar otra vez más –por si quedaba todavía algún despistado- la colección remasterizada de los de Liverpool (antología que no encierra ninguna novedad distinta a la remasterización que todos conocemos realizada en 2009 para seguir ordeñando la ‘vaca de oro’); que dicho de paso incluye, aunque no sea una de mis favoritas de entre las demás de la banda, una bonita colección de canciones entre las que se encuentran, como bien sabéis, With a Little Help From My Friends o A Day In The Life. 

Cada vez que recupero este disco, no se cual es el resorte que me lleva a recuperar su antagonista musical, We’re Only In It For The Money, de los Mothers of Invention. Bueno, creo que si se cual es el resorte y me apetece contarlo.

Los parecidos visuales son evidentes (más bien buscados por el segundo) como bien conoceréis o podréis apreciar en los montajes que he colocado en la entrada, pero cada uno de los álbumes por si mismo tiene su atractivo particular, pese a la diferencia de conceptos. Aunque los problemas legales entre ediciones fueron menores en su momento, pese al echo de encontrarnos ante una pseudo réplica cargada de ironía del amigo Carl Schenkel (catalizador gráfico del concepto musical de Frank Zappa dónde los haya), ya que la solución consistió en algo tan simple como colocar la cubierta de Only Money en el interior del álbum; las ampollas levantadas hubieron de ser bastante dolorosas para los de Liverpool, al verse reflejados en sus respectivos alter egos vestidos de ‘madre’ casposa americana.

Con nada importante que yo pueda objetar a cualquiera de los dos trabajos y con los elogios que ya he vertido sobre el primero, teniendo en cuenta su estatus respectivo de clásicos del rock and roll, para mi, como antes dije, el uno es complemento necesario del otro, pues Only Money es la píldora que necesito para sacarme de la embriaguez en la que parece sumergirme el halo divino del que está revertido el Sargento Pimienta, esa pureza espiritual vestida de colores que presagia la llegada del Verano de las Flores.
 
Aunque algún interludio entre temas del álbum de los Beatles sea parodiado sarcásticamente (en concreto los espacios entre los primeros temas y el final de A Day In The Life) por los Mothers siguiendo un cierto grado de literalidad, el concepto de Only Money es mucho más amplio, es más que un sátira histriónica, es una bofetada de realidad del amigo Zappa para intentar despertarnos del sueño lisérgico al que pueda habernos inducido el Sargento Pimienta. Derribando mitos, Only Money, desnuda la naturaleza del incipiente (en ese momento) estallido flower power, para despojar de florituras ante el ojo humano su verdadera naturaleza, evidenciando la irrealidad e insostenibilidad de los pilares del amor fraterno que sustentaron el fenómeno hippie.

De sobra soy consciente de que Frank Zappa, tanto con los Mothers of Invention como sin ellos, no es un músico al que habitualmente recurra el aficionado musical, ni que el We’re Only In It for The Money sea una obra fácilmente accesible, musicalmente hablando, pero es un pedazo de realidad que, creo, complementa perfectamente la ilusoriedad del St. Peppers Lonely Hearts Club Band. 

Aunque para buen juicio individual, ante el festival de palabras anterior, la mejor opción siempre es escuchar y decidir.

Are you hung up? ¿Idealismo y flower power? ¿Dadaismo y realidad? Que cada cual se quede con la cuestión que más le guste.


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