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marzo 27, 2015

Palomas y Halcones.

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La discografía de Neil Young es extensa; cerca de sesenta álbumes entre trabajos de estudio, directos, bandas sonoras y recopilatorios. Algunos de ellos sintetizan sus momentos cumbres mientras otros los momentos más bajos, tanto en lo personal como en lo compositivo; otros son poco o nada apreciados por el propio artista pese a gozar del beneplácito de los fans – y esto me trae a la memoria el dichoso ‘Time Fades Away”, que no acaba de reeditar en vinilo pese a las promesas recientes de hacerlo (por fin conseguí hacerme con una edición original en vinilo, que mis euritos me ha costado)- y algunos poco apreciados por los fans pero que gozan del beneplácito del artista; aunque creo que estaréis conmigo en que su discografía está entre las más solidas del rock and roll.

Proyectos como Homegrown o Chrome Dreams I quedaron depositados en los baúles definitivamente por distintos motivos: no era el momento más apropiado para publicar un álbum de cariz folkie o porque la inspiración había salido de momentos descarnados, demasiado dolorosos en los que no convenía abundar. Se buscaron los momentos más precisos, y aunque aquellos álbumes no fueron publicados como habían sido concebidos, sirvieron para nutrir de material a otros que con el tiempo irían apareciendo para nuestro placer y disfrute.

Hawks & Doves es uno de ellos; es un álbum que compila temas en los que el músico se resarce del dolor por el amor perdido –Carrie Snodgress-, la pérdida irrefutable de un queridísimo compañero de fatigas –Danny Whitten- o la asunción de una situación familiar complicada –el nacimiento de su segundo hijo-, en tono cercano e intimista; cuyo argumento solo se disipa en tonadas de sabor country festivo como Union Man y Comin’ Apart At Evey Nail, en las que el rumbo vira desde los sentimientos hacia el compromiso personal y político. Baladas sórdidas como Lost In Space o el remake del tema tradicional ‘Blind Fiddler’ bautizado como Captain Kennedy son piezas fundamentales en el puzzle, cristalizando en ellas la esencia triste del álbum, sobre la que solo es capaz de proyectar un haz de luz el violín de Rufus Thibedeaux desde el arranque de Stayin’ Power.

Hawks & Doves es un álbum homogéneo en sensaciones que se recrea en la amargura y que pese a estar conformado por material de distintas procedencias forma un ente propio; es el eslabón plateado de la cadena dorada que conforma la obra discográfica del fantástico músico canadiense.

Por distintas cuestiones voy a estar fuera de servicio unos días. Sed felices y disfrutad de las vacaciones, si las tenéis, o del tiempo libre que nos dejaran estos días.

enero 11, 2015

Nelson según Young...

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Parece que Mr. Shakey está en un momento dulce y prolífico, y al igual que sucedió con A Letter Home, va a tirar de repertorio ajeno para intentar meterse musicalmente en la piel del propio Willie Nelson; según ha manifestado el propio Young en una entrevista concedida en el Programa Internacional de Electrónica de Consumo, el pasado miércoles.

La idea de hacer un álbum con material de Nelson parece que surgió mientras la familia del músico al completo acompaño a Young mientras interpretaba piezas de su repertorio, fundamentalmente del contenido en sus álbumes previos Storytone y A Letter Home, en los festivales de Farm Aid, The Harvest & The Hope Benefit y Bridge School Benefit, el pasado 2014. El proyecto cuenta con el beneplácito y los buenos deseos de los Nelson, pues según el mayor de los hijos del cantante Tejano, Lukas, ha manifestado a la revista Uncut: ‘estamos a disposición de Young para lo que pudiere necesitar…’ ‘Neil sabe que haremos cualquier cual cosa por estar con él... Será algo muy divertido para todos nosotros, así que estaremos muy contentos de hacerlo, si finalmente ocurre..’ La relación entre ambos músicos es excelente desde hace un tiempo, Neil Young siempre ha prestado su colaboración altruista en el evento Farm Aid, del que Willie Nelson es co-promotor.

Aunque aún no ha transcendido nada acerca de la parte del repertorio de Nelson que Neil Young pretende recuperar para su futuro e inminente proyecto, esperemos que los experimentos realizados en A Letter Home hayan colmado las ganas de experimentar de Neil y podamos pronto celebrar un álbum brillante de versiones, en el que el músico canadiense suene, aun con palabras y melodías ajenas, como solo él sabe hacerlo.  


Fuente: Uncut.

noviembre 21, 2014

Storytone (2014).

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Me suelen influir las circunstancias externas, el nivel de ánimo, a la hora de encontrarle el duende a un nuevo álbum, incluso si éste es el último trabajo de uno de mis músicos de referencia –como ocurre en el caso actual- y con independencia de que un disco pueda gustarme más en unos momentos que en otros, después de haberme tomado mi tiempo para escucharlo atentamente, con Storytone estoy en una montaña rusa de sensaciones, que unas veces empujan a favor y otras en contra.

Si tuviera que recordar ahora mismo cual de los últimos trabajos en solitario de Neil Young me causó plena satisfacción en el primer abordaje, creo que tendría que remontarme demasiado tiempo atrás, quizás más de una década; pues aunque la magia de su música se deposita a lo largo de su obra, solo quede plenamente colmando últimamente a primera vista con sus trabajos a lomos del Caballo Loco: Americana, Phychedelic Pill y, sobre todo, Greendale.

Percibo una influencia profundamente emocional en Storytone que me empuja mentalmente a dibujar cierto paralelismo entre lo contenido en éste álbum y el mítico Harvest; la influencia de la pasión que generan los sentimientos rodean a temas como Plastic Flowers o Glimmer de un halo especial, por el que se les puede comparar en armonía con Man Needs a Maid o Heart of Gold, aunque no se les pueda asimilar en belleza. Piezas intimistas como Tumbleweed, en la que Neil Young se acompaña únicamente con el rasgueo del ukelele, I’m Glad I Found You o When I Wach You Sleeping, son pura expresión musical de embriaguez amorosa, además de ser el crisol de la línea argumental de éste álbum.

Aunque me haya costado y finalmente haya logrado sintonizar con el primer disco –en solitario- con el segundo –Orquesta y Banda- me cuesta; lo encuentro ampuloso, rimbombante y en ciertos momentos, con la excepción de I Want To Drive My Car -en el que el blues es el hilo conductor y que sale reforzada por el acompañamiento con respecto a la versión en solitario- me suena artificial, transmite una sensación de falta de naturalidad, de falta de interacción entre orquesta y solista, los arreglos parecen ajustados con calzador sobre un corset pregrabado, con una intención puramente decorativa que en ningún momento consigue sumar y crear un todo.

Varias veces han sido las que Storytone ha estado entre mis manos, pero el sabor agridulce del conjunto ha actuado como freno de la impaciencia, a la espera de que su versión en vinilo sumase factores a favor de su adquisición.

octubre 13, 2014

Live At Philadelphia.

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El tío Neil sigue dándole vueltas por los ‘States’ a su último trabajo en solitario ‘A Letter Home’. En fechas recientes ha presentado su próximo lanzamiento discográfico con la interpretación del tema, incluido en el mismo, titulado ‘When I Wach You Sleeping’, durante un concierto celebrado la pasada semana en la Academia de Música de Filadelfia, en el que interpretó muchos de sus clásicos entre temas de todos los tiempos.

Ya se van sabiendo más datos sobre ‘Storytone’ –que será su título- como que se publicará el próximo día 4 de noviembre en formato digital y edición de lujo en un estuche con doble cd. El álbum está compuesto por 20 temas, presentándose cada uno de ellos en dos versiones, Neil Young solo, y con orquesta y coro, respondiendo a un formato similar al que ya conocemos por Living With War; ha sido producido por el propio Young y Niko Bolas y con arreglos orquestales dirigidos por Michael Bearden y Chris Walden. Según lo comentado a Billboard por el propio Young grabar con orquesta era un reto que deseaba afrontar: "Me gustaría hacer un disco con una orquesta en toda regla, en directo… ", "quiero hacer algo en lo que se grabe es lo que realmente sucedió,  lo que ocurrió porque los músicos se acercasen más o menos al micrófono; como se hacía en el pasado…”

El álbum se publicará también en doble vinilo de 180 gramos, el día 19 de noviembre. Los temas contenidos en cada volumen son:

1. "Plastic Flowers"
2. "Who’s Gonna Stand Up?"
3. "I Want To Drive My Car"
4. "Glimmer"
5. "Say Hello To Chicago"
6. "Tumbleweed"
7. "Like You Used To Do"
8. "I’m Glad I Found You"
9. "When I Watch You Sleeping"
10. "All Those Dreams"

En espera de saborearlos y con la incertidumbre que produce es estar ante un álbum en solitario de las características del mencionado Living With War o Le Noise; os dejo con un fragmento de su concierto en la Academia de Música de Filadelfia.

julio 17, 2014

A Letter Home (2014).

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A nadie le ha de extrañar a estas alturas que un músico como Neil Young pueda permitirse determinadas licencias a la hora de grabar un nuevo álbum. De hecho no será esta la primera, ni seguro que la última vez que lo haga; personalmente creo que si lo hace es porque tiene pleno derecho a ello, no únicamente porque yo pueda pensar que, como creador de un ente artístico que es, deba evitar limitaciones; sino porque la solidez de su carrera musical –que casi alcanza al medio siglo- le faculta y legitima para hacer lo que guste, y nos obliga al resto de los mortales a respetarlo.

Pero que se tenga que respetar no quiere decir que tengamos que comulgar con ruedas de molino, convirtiendo automáticamente en objeto de culto todo lo que salga de sus manos; pues cada cual es lo suficientemente capaz de valorar lo que le gusta, le disgusta o realmente le horroriza. En cuanto a sensaciones con A Letter Home, creo que yo estoy en un término medio-bajo.

No es poco frecuente en la historia del rock and roll encontrarse ante un álbum de versiones de temas de otros autores, sin que ello indique decadencia o mediocridad en el artista que lo presenta –como ejemplo reciente recuerdo el álbum de los Hard Working Americans con el que tanto estoy disfrutando- y de hecho particularmente en A Letter Home percibo totalmente lo contrario; un disco de versiones por Neil Young: ¡bien!, y para llegar a esta conclusión no hay más que escuchar como suenan en su guitarra, en su armónica y en su voz Changes o My Hometown; hace que te rindas ante la evidencia de estar escuchando a un gran músico haciendo grandes versiones.

Ahora viene lo negativo, lo que hace bajar el listón en cuanto a sensaciones. Después de darle varias vueltas siento que, como dije, estoy ante un repertorio de grandes temas, mientras por los parlantes van pasando Needle Of Death, Early Morning Rain o Crazy, que no me hacen sentirme tan hilarante como parece estarlo el tío Neil mientras explica a su mamá, en el tema homónimo, que está en el estudio con el tío Jack grabando unas cuantas canciones. Estoy a medio gas, porque creo que el tema de la producción deja mucho que desear, aún intentando entender que se trate de un álbum meramente testimonial preparado para la celebración del Record Store Day; pues ello me lleva a pensar que se está infravalorando a los fans, si se pensó cuando se gestó la idea de publicarlo que duraría menos en las estanterías que un caramelo a la puerta de un colegio.

Particularmente, como dije, me encanta la idea de un álbum de versiones, pero eso si, en un estudio de grabación con las facilidades ordinarias que nos permita degustar la música como merece, en toda su intensidad.

Mientras tanto me iré conformando con la escucha en streaming, esperando a que un día alguien, incluido el tío Neil, decida hacer una reedición de A Letter Home que incluya tanto lo que fue, como lo que debería haber sido.

marzo 07, 2014

Time Fades Away.

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Cada día tengo más claro que es fundamental deshacerse de condicionamientos a la hora de acercarse a una obra discográfica; desprenderse de las etiquetas, de las opiniones subjetivas publicadas en prensa e incluso, de las opiniones del propio autor, es más que recomendable si no quieres lamentarte por haber dejado dormir en la ignorancia un buen bocado de rock and roll.

Cada día, también, tengo más claro que las razones que Neil Young debió de tener para manifestar algún tipo de repulsa hacia un álbum como ‘Time Fades Away’ debieron ser puramente humanas y no musicales. Sin duda debieron ser los sinsabores producidos por la pérdida de un amigo y de una pieza fundamental en su trayectoria musical, Danny Whitten, a parte de otros desastres de mucha menor entidad sobrevenidos a los Stray Gators en la gira de idéntico título que el disco en cuestión, los que ayudaron a construir un muro de rechazo entre el autor y su obra.

Cuarenta y un años después de su publicación y teniendo como referencia una cosecha, que sigue creciendo en algunas ocasiones de manera más afortunada que en otras,  creo que en su catálogo podríamos señalar algunos otros desastres que para los fans son más evidentes, por ejemplo aquellos experimentos electrónicos de la era Geffen, más propios de las bandas de la new age que de un compositor que había creado, con forma de álbum, alguna de las piezas fundamentales de la historia del rock and roll.

Musicalmente no encuentro razones por las que un álbum como ‘Time Fades Away’ haya sido sometido al olvido, más que los propios prejuicios del compositor, quien ciertamente a contribuido a ello postergando su reedición en cualquier soporte; pues las piezas que lo integran son un compendio que resume perfectamente la naturaleza de la obra musical de Neil Young. Cualquier neófito que pudiere acercarse al álbum sin conocimiento previo de la obra del autor encontrará en él un esquema detallado de la trayectoria musical del músico canadiense.

Pienso decididamente que ‘Time Fades Away’ es un álbum que posee todos los ingredientes necesarios para gozar de la misma consideración que cualesquiera de los otros grandes discos del bardo de Winipeg, composiciones de belleza lírica y armónica, de las que son muestra las archiconocidas Journey To The Past y Love in Mind, la vena y el aroma country con las que luce Time Fades Away, la facultad de emocionar desde el sentimiento puramente intimista de las que es ejemplo más que notable The Bridge, y la habilidad evidente para filtrear con el rock and roll, más áridamente guitarrera en unas que en otras, que muestran las inéditas Don’t Be Denied, Last Dance, Yonder Stands The Sinner y la fantástica L.A.

A partir del próximo 19 de abril (record store day), si somos avezados, tendremos 3.500 posibilidades de hacernos con una copia en vinilo de ‘Time Fades Away’ para evitar tener que pagar una pasta por una primera edición en mercadillos de segunda mano y poder deshacernos finalmente de aquella compilación pirata o archivo digital que impidió brillar a la obra en toda su intensidad.

diciembre 21, 2013

Reserva del 70.

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Aunque distintos motivos me hacen estar más apartado de lo que quisiera de esta, mi querida bitácora, sigo más o menos, al pie del cañón, la actualidad musical, los últimos lanzamientos discográficos y a las últimas revelaciones en el mundo del rock and roll (Nikki Hill, café Anzokia-Bilbao, en fechas recientes), y por lo tanto comprando discos y, como digo, disfrutando de conciertos.

Es época de rascarse el bolsillo con antologías, reediciones y lanzamientos para el músico-adicto y, por supuesto, para que las compañías y artistas puedan salvar sus depauperadas arcas.

Con Mr. Shakey suelo perder la noción. La pasión tiende a agujerearme los bolsillos y ante cualquier nuevo lanzamiento se produce en mi el acto reflejo de ir a la ‘disquería’ y adquirir tan ‘preciado’ material y más teniendo en cuenta la naturaleza del álbum que me ocupa, a sabiendas de las cosas tan maravillosas que han ido saliendo últimamente de sus baúles.

Desde la aparición de ‘Massey Hall, 1971’, este se convirtió para mi, en una piedra angular de su discografía en solitario, quedé prendado del sentido intimista con el que brillan las interpretaciones. No es que el recién salido ‘Live at The Cellar Door’ me decepcione lo más mínimo, preciosas canciones nunca escuchadas en formato intimista, aunque cada vez que lo escucho lo siento más como una prolongación de aquel que como algo nuevo que nos aporte algunos matices más sobre la obra de Mr. Young y su forma de interpretarla. No es que quiera suponer motivos exclusivamente comerciales, tampoco, en su lanzamiento pues de sobra se evidencia que alguien que está en el punto de la carrera musical en que esta Neil Young no necesita de tales menesteres, pues yo lo veo mas como un deseo de seguir compartiendo su obra con sus seguidores.

Jalonado de clásicos y habituales en repertorio acústico como I Am a Child o Down By The River , aparecen otros que no lo son tanto en este formato en un tipo de, por así decirlo, versión ‘genérica’. Es el caso del clásico de Buffalo Springfield Flying On The Ground is Wrong o de temas que no vieron la luz en su formato definitivo hasta bastante después como See The Sky About The Rain (On the Beach - 1974), ambas interpretadas al piano por Young. Deleitan, la reconocible pero distinta versión, también a las teclas, de la potente Cinamon Girl o las habituales en el repertorio de la época (69-70) contenidas en el álbum After the Gold Rush, como Birds, Only Love Can Break Your Heart, Tell Me Way o la homónima, After The Gold Rush.

Sin querer desmotivar o quitar intenciones con respecto a la escucha de Live At Cellar Door, pues lo considero como merecedero de consideración dentro del repertorio discográfico del fantástico músico canadiense; bien se puede prescindir de su adquisición si ya tienes en tus estanterías el mencionado Massey Hall o todavía no tienes almacenados en las mismas obras punteras como After The Gold Rush o Harvest.

noviembre 29, 2012

Psychedelic Pill.

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Leyendo el otro día los reparos que a Addison le proporcionaba la escucha de ésta ‘pildora psicodélica’ , tras un primer acercamiento y sabiendo a ciencia cierta que es tan admirador como yo del músico de Winipeg, vi reflejada la expectación que nos produce la publicación de un nuevo álbum de Neil Young y como la incertidumbre se cierne sobre nosotros y nos hace cuestionar si vamos a apreciar al nuevo ‘retoño musical’ por su valor intrínseco o simplemente se convertirá en una pieza más en nuestra colección, valorada por provenir de la 'semilla' creadora y de la ‘cosecha’ de quien tanto admiramos. 

La verdad es que, hasta ahora, no encontraba en los últimos trabajos de Neil Young, con o sin Crazy Horse, motivos suficientes para grandes elogios, desde Greendale (o la publicación de algún álbum directo desde los ‘baules’ como The International Harvesters –A Treasure-) y aunque en el Americana de hace poco tiempo ya se empezaban a contemplar visos de volver a caminar por la senda de los acordes atronadores, que forman parte de una de las facetas musicales bien conocidas del magnifico compositor canadiense, ‘Phichedelic Pill’ recupera definitivamente esta esencia, revisitándola exitosamente, utilizando extensas odas musicales para acompañar textos poéticos.

Sin seguir modas, patrones o dictados, como es habitual en Neil Young, y utilizando exclusivamente su propia idiosincrasia compositiva, ha facturado un álbum en el que no existe ni trampa ni cartón, todo es directo, el trabajo de producción se adivina ínfimo, con la excepción del fragmento acústico de Driftin’ Back y  pocos detalle más; convirtiendo al álbum en su conjunto en el producto del trabajo de cuatro músicos (cinco, en las ocasiones que Don Greco aparece a las percusiones) que se conocen perfectamente y que tocando sus respectivos instrumentos desempeñan sus roles correspondientes, complementándose y haciendo que la música fluya en la dirección correcta.

En los nueve extensos pasajes que conforman éste disco Young, Talbot, Molina y Sampedro se dedican a construir texturas fabricadas a base de electricidad, distorsión y saturación; que se mascan perfectamente en el tema que da título al álbum, Phychedelic Pill; que generan preciosos pasajes melódicos en Ramada Inn y rítmicos riffs en Born In Ontario; que dan cuenta del magisterio melódico a la guitarra, además del que Neil posee a las voces, en She’s Always Dancing.

Aunque no tuviese el placer futuro de poder disfrutar de éste fantástico combo en directo (a lo que no me resigno, poniendo el máximo acento en mis plegarias para que tal posibilidad sea un hecho) la escucha de Phychedelic Pill me produce la sensación de estar sumergido en un concierto, que se esta celebrando en este mismo instante en el salón de mi casa y del que soy único espectador privilegiado.

‘La edad no tiene nada que ver con pasarlo bien. Algunas chicas son mucho más mayores que tú pero todavía son chicas y poseen el espíritu y la llama. No existe noche oscura que no pueda traernos luz también’.

Definitivamente, el espíritu ha hecho resucitar la llama y esta luce intensamente en Phychedelic Pill.


mayo 31, 2012

Live At Canterbury House.

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A la espera de tener Americana, el último trabajo de Neil Young con Crazy Horse, entre mis manos para poder disfrutar de la música que contiene y  poder hacer valoraciones con conocimiento de causa, tras su reposada escucha y con las limitaciones en la objetividad que impone ser admirador casí hasta los tuétanos (aunque ya le di unas cuantas escuchas al  streaming que se ofrece en esta página, y me quedé colgado del Oh, Susanah!...), estos días estoy dándole vueltas indefinidas en el reproductor a mi última adquisición discográfica del músico canadiense, que fue rescatada de los ‘baules’ en el año 2008 para deleite de coleccionistas y amantes de su discografía, entre los que me encuentro; a la que me había resistido hasta el momento por cuestiones de prioridad: Live At Canterbury House.

Por si alguien no se acercó hasta este álbum hasta el día de hoy, se trata de una grabación realizada en el Canterbury House (diócesis y universidad episcopaliana) de Michigan, sede habitual de conciertos por ende los tiempos, incluidos los actuales; entre los días 9 y 10 de Noviembre de 1968, en los que Neil Young, en iguales circunstancias que Bob Dylan en fechas cercanas a éstas; se presentó con guitarra y voz ante un auditorio reducido, con un repertorio de canciones procedente de sus trabajos publicados con Buffalo Springfield,  Buffalo Springfield Again y Last Time Around y su primer álbum en solitario –Neil Young- (todavía en proyecto en aquellas fechas).

La música que contiene en su interior lo convierte en un álbum intimista, un tanto más que el directo At Massey Hall 1971,  quizás fruto de la exigüidad de la audiencia y/o de la proximidad entre el escenario y público; en el que suenan temas de la época más dorada de Young, como Out of My Mind, Birds, The Old Laughing Lady, interpretados a voz y guitarra; cuyo atractivo añadido es la espontaneidad con la que la música fluye en un ambiente distendido, dónde la interpretación deja lugar, entre tema y tema, para hacer una abundante introducción del siguiente o para la narración de una graciosa anécdota. Además de los mencionados, suenan otros clásicos como Sugar Mountain, On The Way Home, The Loner, en versión acústica (que te sabrá a nueva si estas acostumbrado a escuchar otras versiones con Crazy Horse como la del Live Rust) o Broken Arrow, completando este coctel de fantásticas canciones y sensaciones.

Sabroso para quienes gusten rebuscar y recrearse en el universo sonoro de Neil Young y, seguro que, pausado y delicioso para quienes gusten disfrutar de la relajación que produce la voz melodiosa e hipnótica del músico de Winnipeg.

enero 29, 2012

Live At Massey Hall 1971.

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En 1970, Neil Young, terminaba de publicar, ignorante de su futura repercusión, una colección  de canciones que, observando con perspectiva la historia del rock and roll,  hoy día consideramos clave en el universo de bandas y álbumes : After The Gold Rush. El verano de ese mismo año se estrenaba Diario de una  esposa desesperada de Frank Perry en el que Carry Snodgress interpretaba el papel de una esposa desesperada en un matrimonio roto por la falta de amor. Young quedó prendado de la película y de su principal protagonista, tras su visionado, y como resultado, guitarra, papel y lápiz en mano, se entregó en la composición de un conjunto de canciones como loa al amor del que había quedado impregnado.

En febrero de 1971, justamente un año antes de que se produjera, junto a los Stray Gators, la puesta de largo de ese conjunto de temas que había compuesto, viajó a su Canadá natal, para compartir, con quienes habían visto sus primeras luces al nacer, el éxito de su floreciente carrera, las canciones en las que se sustentaba  y aquellas que pocos meses después verían la luz pública reunidas en un álbum que se convertiría en el crisol de su carrera musical: Harvest. 

El día 19 de febrero de 1971, acompañado exclusivamente por su guitarra y piano, se presentó para dos conciertos en el Massey Hall de Toronto y ante un público entregado, escribió una de las piezas que aglutinan las esencias de After The Gold Rush y de Harvest: Massey Hall 1971.

Aunque hemos tenido que esperar unos años, hasta el año 2007, para disfrutar de este conjunto de canciones, fruto del rescate de obras fantásticas que reposan en los baules de Neil Young, con cuya recuperación esperemos seguir disfrutando en el futuro, para mi se han convertido en un refugio especial, en un engranaje que me empuja a ponerme en marcha, en su soporte de ánimo para las malas ocasiones.

El álbum discurre con los temas clásicos de la época dorada 1970-1972, impregnados de un intimismo especial que solo es capaz de imprimir Neil Young, que cristaliza en el que para mi es el tema central, la Suite: A Man Needs A Maid/Heart Of Gold, oda al amor exacerbado por su primera esposa Carry Snodgress. Un conjunto de canciones que abarcan desde su periodo con Crosby, Still y Nash, Carry On y Ohio, de los Crazy Horse, que todavía contaban en sus filas con Danny Whitten, como Cowgirl in the Sand y clásicos atemporales como The Needle And The Damage Done o esbozos acústicos de temas que verían la luz en álbumes posteriores como See The Sky About the Rain.

Un disco especial del que no dejo de disfrutar con cada audición y que, para mi, forma junto a After the Gold Rush y Harvest, una trilogía esencial en la amplia discografía de Neil Young.


septiembre 05, 2011

Bola de espejo, Young y Pearl Jam.

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Una de las cosas que más admiro de Neil Young es su versatilidad y como utilizando cada vez un registro distinto consigue que cada álbum que lanza suene a Neil Young, tanto si lo hace en solitario, con guitarra y harmónica, como si lo hace con Crazy Horse o cualquier formación ideada para la ocasión e, incluso, grabando con otras bandas ya consagradas.

Viendo el último proyecto en el que se ha embargado Lou Reed, recordé y he recuperado del olvido temporal, esté álbum, que Neil Young grabó a mediados de los 90 con Pearl Jam, el cual me parece un buen ejemplo de los buenos resultados de combinar un solista y una banda, con direcciones musicales distintas, pero complementarias.

Como casi todos sabemos o hemos oído, a Neil Young se le considera padrino del grunge, quizás porqué las progresiones que éste utiliza en sus discos ‘eléctricos’ se acomoden a modo, a las progresiones que se utilizan en el grunge; aunque la concepción de las letras sea totalmente distinta y su significación sea más comprometida con el amor, la naturaleza y el ser humano, en el primer caso y con un enfoque más punk, en el segundo. Quizás sea la razón por la cual de este ‘experimento’ haya salido un disco redondo.

Los problemas legales no fueron pocos a la hora de poner en funcionamiento el proyecto, ya que la compañía de los Jam se oponía a que la banda publicase para el sello Reactor utilizando su identidad, razón por la cual no podemos leer en su cubierta Neil Young & Pearl Jam, pero, pese a ello, se siente perfectamente la identidad musical de ambos.

Este intento de fundir o conjuntar dos generaciones de músicos totalmente distintas, también se refleja en el espíritu de las letras, en las que Young compara su experiencia vital y su evolución en el tiempo, con las expectativas y actitudes ante la vida de la generación de la época, la generación perdida (o generación X como tanto se ha gustado llamarla), que ha visto como el paso del tiempo ha creado una sensación de ‘sin futuro’, que entronca perfectamente con la concepción punk, de la que, en cierta forma, está revestida el grunge.

Para mi los temas centrales del disco son Downtown y Peace and Love, en el que Young comparte estrofas con Eddie Vedder, y en los que describe la importancia que tiene la música para sentirse joven y vivo, en la primera, y como la visión de paz y amor que había en la generación de Young se ha diluido, igual que la figura de aquellos que la representaban (con explícita alusión a la figura de Lennon), en la segunda; aunque todas ellas forman un conjunto perfecto y demuestran la sincronía que existe entre la concepción musical de dos generaciones de músicos totalmente distintos.

Un gran disco que demuestra que el paso del tiempo no hace mella en Neil Young y como, camaleónicamente, puede ponerse en cualquier situación para que su música siga siendo una crónica de los tiempos.

julio 10, 2011

Neil Young, un Tesoro.

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A principios de la década de los 80, Neil Young está sumido en un periodo de crisis personal y creativa. Sus prioridades se centran en la búsqueda de terapias alternativas que sirvan para paliar las secuelas que le produce la enfermedad a su hijo Ben y estas le obligan a permanecer, junto a su esposa Peggy y su hijo, en un centro terapéutico de rehabilitación durante más de un año. La consecuencia más directa que produce éste aislamiento es la perdida de referencias con el mundo de la creatividad musical. Los tratamientos terapéuticos son costosos y diezman sobremanera la economía del músico canadiense.

El álbum previo a todo este calvario, Re-ac-tor, publicado por Reprise Records está notablemente influenciado por dichas circunstancias y evidencia una ruptura con la linea musical clásica del artista, incluso para David Briggs, su productor, que prefiere callarse conociendo la situación tan difícil en que se encuentra el autor.

La necesidad acuciante que tiene Young de sanear su economía y el ofrecimiento de David Geffen (un millón de dolares por tres álbumes), provocan la firma de un contrato discográfico con Geffen Records, y encauza su labor en la producción de una serie de grabaciones muy alejadas de su perspectiva musical anterior, propiciadas por la actitud de Geffen, que pretende un relanzamiento de la carrera musical del artista con sus propios cánones, en detrimento del sonido típico del artista y en favor de la tecnología musical de la década, los sintetizadores.

Ve la luz su primer álbum para Geffen ‘Trans’, que no es bien aceptado ni por sus fans ni por la crítica, en la que los teclados sustituyen las texturas de guitarra y en los que el único sello distintivo es la propia voz del artista.

Un poco maltrecho por éste intento fallido, se embarca en la elaboración de un segundo álbum, también para Geffen, en la que a modo de homenaje a sus admirados clásicos del blues y del rock and roll de los 50, hace acopio de un puñado de temas, entre los que se encuentran alguno de Jimmy Reed o Slim Harpo, además de alguno propio, y graba Everybody’s Rocking; que vuelve a suponer un varapalo comercial y de crítica. Geffen comienza a desesperarse ante la falta de éxito y la relegación en las listas de los nuevos temas.

Young está cansado del férreo control que Geffen pretende ejercer sobre todo lo que hace, así que en medio de las sesiones de 'Everybody’s Rocking', revisa sus orígenes para poder atisbar un poco de luz, y para ello retoma su vena más country, aquella que había quedado patente en anteriores producciones como 'Hawks & Doves', y utiliza, como núcleo de este guiño a su pasado musical, a un grupo de amigos y compañeros: Tim Drummond, Ben Keith y Spooner Oldman. Junto a ellos dispone a otro grupo de músicos, que proceden de la escena country, como Rufus Thibodeaux (violín), Anthony Crawford (guitarra, banjo y voz), Hargus Robbins (piano) y se embarca en la preparación de un nuevo álbum para Geffen: 'Old Ways'.

Ésta vuelta a los orígenes, tras el lanzamiento del álbum, no produce el respaldo de público y crítica esperado. El enconamiento de Geffen aumenta, pero Young está contento de retomar la vieja senda, pues con ella recupera algo que había perdido, y con un repertorio de canciones, compuesto por algunas de este álbum, junto a alguno de sus temas clásicos, se embarca en una serie de conciertos, cuyo objetivo es apoyar la lucha de los pequeños granjeros americanos contra la supremacía de la grandes explotaciones agrícola-ganaderas de la época.

Todo estos antecedentes nos ponen en situación, para poder hablar de la obra que Neil Young acaba de sacar de sus inagotables archivos: 'International Harvesters – A Treasure', que ahora tengo fresca entre mis manos, como un producto hortícola que acabase de recolectar (vaya paradoja).

Entre piezas inéditas, como Amber Jean (dedicada a su hija recién nacida) y temas clásicos como Are You Ready for the Country, o temás de la pre-epoca Geffen como Southern Pacific, Young aglutina en su torno a los International Harvesters, para poner una tesitura distinta a la de la época aciaga de la que proviene la grabación, utilizando la música country, tan ligada a su trayectoria musical y profesional, para desvanecer los malos tiempos en la mente colectiva y para dejarnos evidente, hoy día, que su camino siempre ha sido el mismo, el de la composición de bellas letras y melodías.

Los acordes de la fantástica Flying on the Ground (Is Wrong) recuerdan los tiempos de Buffalo Springfield, Motor City es un rock and roll semieléctrico tenido de violín y pedal steel. En Soul of a Woman el banjo y el violín nos sumergen en el bluegrass más arquetípico y en Southern Pacific podemos escuchar como la guitarra de Young hace guiños a los Crazy Horse de Re-Ac-Tor.

Sin duda, un fantástico Tesoro que Neil Young ha sacado del polvo de sus archivos, para deleite de sus más fervientes seguidores, en el que el artista se hace acompañar de una banda sin fisuras, formada por excelentes músicos de reconocido prestigio y, que, con gran satisfacción e ilusión, hace que esperemos con ansia, tanto la publicación de sus nuevos trabajos – como el reciente Le Noise-, como la publicación de gemas del calibre del presente. Sin duda, un disco recomendable.

Libros de lectura sobre la vida y obra de Young:
  • Neil and Me de Scott Young, biografía escrita por su padre.
  • Neil Young una estrella desconocida de Christian Aguilera, con quién no comparto algunas opiniones sobre el músico canadiense.

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