Mostrando entradas con la etiqueta Frank Zappa.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Frank Zappa.. Mostrar todas las entradas

febrero 20, 2015

La Verdadera Historia de Frank Zappa - Memorias (2014).

3 comentarios
Seguro que no hay admirador de la música de Frank Zappa que haya ojeado en algún momento The Real Frank Zappa Book. En los tiempos en los que disponer de un ordenador en casa estaba reservado a privilegiados, el primer obstáculo con el que uno se encontraba era encontrar un ejemplar y el segundo, y no menos importante que el primero, tener el suficiente nivel de inglés para lograr entenderlo.

Por aquel entonces, recuerdo que tuve que recurrir a una sobrina que vivía en Brighton para hacerme con mi propio ejemplar. Mi inglés era más bien básico y con la ayuda de ‘Collins’ fui intentando desgranar su contenido capitulo a capitulo y a duras penas logré ir encontrando un poco de sentido en lo que iba leyendo. Aunque hayan tenido que esperar 25 años para intentar sacarme la espinita, acabo de terminar las últimas páginas de La Verdadera Historia de Frank Zappa – Memorias, titulo con el que la editorial Malpaso ha publicado la pasada navidad la traducción del original, que algunos tanto hemos esperado.

A parte de sacar en conclusión que pese a mis dificultades pretéritas, éste no ha sido más que otro abordaje de la historia, pues reconocía plenamente lo que iba leyendo página a página; no he dejado de sonreír y divertirme con las anécdotas y la filosofía tan peculiar del músico de Baltimore. Para quién se haya explayado ligeramente en torno a su discografía, leer La Verdadera Historia de Frank Zappa se convierte en un complemento fundamental para llegar a comprender mejor su obra; las historias sobre la vida en la carretera se entremezclan con los recuerdos de la infancia y de la adolescencia, las aventuras junto a otro gran músico del siglo pasado de ecléctica trayectoria, Don Vliet; su forma peculiar de entender la composición y el negocio musical, y su visión mordaz y sarcástica de la Nueva América.

La edición es muy cuidada e incluye presentación del Gran Wyoming y traducción de las letras de las canciones que aparecen insertas en distintos capítulos – a través de la red: www.librozappa.com -; aunque los editores han tenido que respetar las exigencias que el Family Trust le ha impuesto a nivel de edición -respetar las marcas tipográficas y el título en ingles de los capítulos- para intentar que el ejemplar no fuese demasiado distinto al de la edición original.

Aunque no consiga conectar demasiado con determinados planteamientos vitales del músico de Maryland, La Verdadera Historia de Frank Zappa –Memorias- ha sido otra oportunidad para reencontrarme con un músico que, pese a conocer bien su obra, nunca deja de sorprenderme.

enero 16, 2015

Derribando cliches...

2 comentarios

El aspecto lúdico es uno de los valores intrínsecos en el rock and roll de hoy día. Gracias hay que dar de que, pese a las dificultades, haya nuevas caras en el panorama actual que intenten hacer nuevas propuestas musicales en este terreno, pese a que hace tiempo dejase de ser enseña de la rebeldía de las nuevas generaciones. Quienes todavía recordamos aquellos tiempos sustanciosos cada vez que repasamos los viejos discos, siendo presa consciente del síndrome de Peter Pan y al tiempo de recuperar los acordes de las viejas canciones, recuperamos también el aspecto combativo que muchas veces traen encastrado.

El roce de la aguja contra el vinilo unas veces despierta el sentimiento de oposición contra la barbarie bélica –Feel I Like Fixin’ To Die-, otras la solidaridad contra el hambre en el mundo –The Concert For Bangla Desh, otras el recuerdo del horror de la barbarie humana –The Concert For Kampuchea- y otras, como en Freak Out!, el sabor de la rebelión contra los clichés sociales y el stablishment.

Cualquiera que se ponga hoy día, por primera vez, ante el primer álbum de los Mothers Of Invention posiblemente saque con certeza la conclusión que se encuentra ante un disco en el que la música se pasea entre estilos –el doo woop de los cincuenta, el rhythm & blues o el rock con influencias británicas- pero, aunque los títulos puedan dar una ligera pista de hacia dónde va la literalidad de su contenido, sólo se cae en que se está ante un ariete demoledor cuando se paladea la lírica y se penetra, definitivamente, en el concepto encerrado en el álbum.

Recreándose en la ironía, Freak Out! ataca con acidez la idílica imagen de amor que retratan las letras de la música americana de los 50, en Go Cry On Somebody Else’s Shoulder y How Could I Be Such a Fool; la facilidad de la sociedad de consumo para idiotizar la conciencia ciudadana, en Hungry Freaks, Daddy; critica mordazmente la aceptación y asunción -por las nuevas generaciones de la época; no tengo la certeza de cual es el índice de extrapolación de esta cuestión a la realidad actual- de las metas prefijadas por el modo de vida americano, en Howie Zowie; la invitación a la movilización y a la lucha constructiva contra lo presuntamente establecido en You’re Probably Wondering Why I’m Here, o el rechazo a la violencia racial y la injusticia social en Trouble Every Day.

Han pasado muchas ‘lunas y soles’ por el horizonte desde el verano de 1966 en el que Freak Out! vió la luz; tantos como para las cosas hallan cambiado tanto –aunque no demasiado con respecto a algunas de las cuestiones satirizadas por el álbum-  que hoy día sería impensable la publicación de un disco con contenidos similares, y aunque a la primera entrega del tándem iconoclasta Zappa/Collins pudiésemos calificarla de demasiado sesuda, a fecha actual continua siendo una muestra latente de la relevancia social que la música llegó a tener, y de sus cualidades como compañera de reivindicaciones y cauce de la lucha contra la injusticia social.

diciembre 04, 2014

Ratas Calientes!!!

4 comentarios
Desde aquellos días en que con Discoplay, mes a mes, me ilustraba con la imagen de mil y un portadas de discos –muchas de las cuales eran contenedoras para mi de un enigma musical-, la simple contemplación de la imagen de cubierta de Hot Rats despertaba en mi una doble sensación cautivadora; por una parte atracción hacia lo desconocido y el consecuente impulso a descubrir el contenido de lo que reiteradamente había oído enunciar como una ‘magna obra’, y por otra, un cierto sentimiento de prevención de que su contenido pudiese producirme tal descalabro que llegase a hacerme desechar la atrayente imagen icónica con la que, el mejor ilustrador de la obra de Zappa, Calvin Schenkel había conseguido atraerme visualmente.

El séptimo trabajo discográfico y primero en solitario de Frank Zappa llegó a mi colección discográfica quizás en el momento menos idóneo para ser asimilado, cuando las ondas hercianas que vomitaban mis altavoces estaban fundamentalmente conformadas por música de alto watiaje en la que las disertaciones instrumentales eran el objeto menos común.

Enamorarme del contenido de Hot Rats no fue algo que surgiese a primera vista, o mejor dicho, a primera escucha. Willie The Pimp era lo que más se acercaba al rock con el que más familiarizado estaba; la recreación perfecta realizada por dos tipos tan extraños como Zappa y Don Vliet de la historia del típico chuloputas trajeado con pañuelo rojo asomándole por el bolsillo de la americana ceñida, saliendo a la calle desde el interior de un hotel de mala muerte, que tantas veces había visto retratado en las películas del Hollywood de los setenta, fue la que me consiguió anclar al álbum y perseverar en la escucha; aunque en el tema hubiese elementos o instrumentos que no asimilaba a un combo de rock corriente, como el violín que con tanta vehemencia atacaba Sugarcaine Harris.

Poco a poco fui descubriendo en el interior de los temas, en el desparrame instrumental de Mr. Green Genes o en el fraseo blusero de Gumbo Variations la capacidad y las cualidades solistas del propio Frank Zappa a la guitarra; quién, con este álbum, había emergido al mundo del rock and roll como guitar master disertando inagotablemente con escalas pentatónicas, después de seis trabajos discográficos con cuyo contenido argumental se había dedicado a atacar irónicamente el American Way Of Life.

Hot Rats es un crisol de sensaciones, un conglomerado de géneros y estilos, desde el rock más experimental y ecléctico al jazz contemporáneo, así lo ponen de manifiesto tanto las pulsaciones rítmicas del contrabajo que abre Little Umbrelas como los violines que invocan al rock en manos de Jean Luc Ponty, compitiendo en igualdad de condiciones con las guitarras en la construcción de escalas y progresiones. Hot Rats aglutina en sus notas los ecos de la música de su tiempo, reuniendo en torno a él las reminiscencias del sonido de Davis o Coltrane y la brillante esencia británica musical de los Stones.

Un álbum al que es difícil acercarse, pero del que cuesta separarse una vez contactaste. Decididamente vanguardista, incluso para estos tiempos.

enero 23, 2014

Zappa Picks.

0 comentarios
Frank Zappa aglutinó en torno a su persona una serie de cualidades artísticas y humanas: compositor, guitarrista, filósofo, ideólogo; que le convirtieron en un ensayista que, a través de la música y desde el pensamiento, nos ilustró con todos y cada uno de sus álbumes sobre la historia de la América de su época; sobre la naturaleza, tantas veces perversa, de la condición humana.

Ante su obra uno suele encontrarse con un hándicap importante: Zappa no era un músico de rock al uso, aunque eligiese este género musical como vehículo con el que expresar sus pensamientos, para huir de los prejuicios academicistas y de los esquemas convencionales de la música culta, con el fin de llegar a la plena libertad de creación y difusión; cuya música puede resultar poco asequible en un primer abordaje.

Cuando comencé con Zappa, era prácticamente un adolescente y como tal, no dejaba de sentirte atraído por aquello que denotaba un cierto grado de rebeldía, y con esa inocencia quedé capturado por títulos como Los Corazones Rotos Son Para Gilipollas, Tetas y Cerveza, Un Dólar Por Una Calva, ¿Porqué Me Duele Cuando Meo? y otros similares –que no tienen porque ser de naturaleza escatológica-, que no alcanzaría a traducir; que me ayudaron a asumir el contenido musical de buen grado y acercarme sin rémoras a un mundo filosófico y musical fascinante.

Los Zappianos somos dados a hacer patria, y por ello, voy a postear un pequeño catálogo de sonidos, de Picks, ‘con el permiso de la Family Trust’, en forma de canapé, de sabor puramente rockero, para contribuir en lo posible al acercamiento hacia una catálogo ‘dificil’ y extenso de múltiples cualidades, que contribuye a la apertura a nuevas sensaciones y, en más de una ocasión, al esbozo -en estos tiempos de dificulatades- de una sonrisa.


Desde Mi Corazón Directamente Para Ti. Una adaptación del clásico de Little Richard, de título un tanto prosaico para el músico de Baltimore. Blues almibarado con potente melodía de violín eléctrico, cantando magistralmente por el genial Sugar Caine Harris (violinista de raigambre rockera). Weasels Ripped My Flesh Pick.


Poofter’s Froth  Wyoming Plans Ahead. De eludible traducción, en su trama están presentes los planes de futuro de un sarasa de Wyoming y el bicentenario de los Estados Unidos de América. Grabado en Armadillo (Tejas) con la colaboración insondable de Don Vliet (a.k.a. Captain Beefheart), muestra las cualidades del desconocido maestro de slide, Denny Walley. Bongo Fury Pick. 


Sofa. De traducción evidente, es un pequeño vals –propiamente definido por Zappa- aderezado con un solo sucio de guitarra, que complementa exitosamente el buen hacer melódico de una fantástica sección de viento. Grabado en una serie de conciertos las navidades del 76 en el Paladium de Nueva York. Zappa In New York Pick.


In France. Igual de evidente que el anterior, es una pequeña sátira sobre determinadas conductas higiénicas de las que fue sujeto pasivo el compositor ítalo-americano en una de sus visitas a la Ciudad de la Luz, cantada por el ecléctico Johnny ‘Guitar’ Watson. Them Or Us Pick.



No Es Necesariamente la Enfermería del Saint James. Quizás sea una alusión comparativa al cuerpo de enfermeras de Pistoia (Italia) –de dónde procede la grabación- con el del referido hospital, pero lo que si es, es un potente solo de guitarra en el interludio entre dos temas, grabado en vivo junto a la mítica banda del 82. Guitar Pick.

octubre 17, 2013

Freak Power vs. Flower Power.

2 comentarios
Cambiando de registro, lo cual es bueno de vez en cuando, esta semana pasada he estado revisitando el St. Peppers Lonely Hearts Club Band de los Beatles, impulsado un poco por los anuncios promocionales de un diario de tirada nacional, para compilar otra vez más –por si quedaba todavía algún despistado- la colección remasterizada de los de Liverpool (antología que no encierra ninguna novedad distinta a la remasterización que todos conocemos realizada en 2009 para seguir ordeñando la ‘vaca de oro’); que dicho de paso incluye, aunque no sea una de mis favoritas de entre las demás de la banda, una bonita colección de canciones entre las que se encuentran, como bien sabéis, With a Little Help From My Friends o A Day In The Life. 

Cada vez que recupero este disco, no se cual es el resorte que me lleva a recuperar su antagonista musical, We’re Only In It For The Money, de los Mothers of Invention. Bueno, creo que si se cual es el resorte y me apetece contarlo.

Los parecidos visuales son evidentes (más bien buscados por el segundo) como bien conoceréis o podréis apreciar en los montajes que he colocado en la entrada, pero cada uno de los álbumes por si mismo tiene su atractivo particular, pese a la diferencia de conceptos. Aunque los problemas legales entre ediciones fueron menores en su momento, pese al echo de encontrarnos ante una pseudo réplica cargada de ironía del amigo Carl Schenkel (catalizador gráfico del concepto musical de Frank Zappa dónde los haya), ya que la solución consistió en algo tan simple como colocar la cubierta de Only Money en el interior del álbum; las ampollas levantadas hubieron de ser bastante dolorosas para los de Liverpool, al verse reflejados en sus respectivos alter egos vestidos de ‘madre’ casposa americana.

Con nada importante que yo pueda objetar a cualquiera de los dos trabajos y con los elogios que ya he vertido sobre el primero, teniendo en cuenta su estatus respectivo de clásicos del rock and roll, para mi, como antes dije, el uno es complemento necesario del otro, pues Only Money es la píldora que necesito para sacarme de la embriaguez en la que parece sumergirme el halo divino del que está revertido el Sargento Pimienta, esa pureza espiritual vestida de colores que presagia la llegada del Verano de las Flores.
 
Aunque algún interludio entre temas del álbum de los Beatles sea parodiado sarcásticamente (en concreto los espacios entre los primeros temas y el final de A Day In The Life) por los Mothers siguiendo un cierto grado de literalidad, el concepto de Only Money es mucho más amplio, es más que un sátira histriónica, es una bofetada de realidad del amigo Zappa para intentar despertarnos del sueño lisérgico al que pueda habernos inducido el Sargento Pimienta. Derribando mitos, Only Money, desnuda la naturaleza del incipiente (en ese momento) estallido flower power, para despojar de florituras ante el ojo humano su verdadera naturaleza, evidenciando la irrealidad e insostenibilidad de los pilares del amor fraterno que sustentaron el fenómeno hippie.

De sobra soy consciente de que Frank Zappa, tanto con los Mothers of Invention como sin ellos, no es un músico al que habitualmente recurra el aficionado musical, ni que el We’re Only In It for The Money sea una obra fácilmente accesible, musicalmente hablando, pero es un pedazo de realidad que, creo, complementa perfectamente la ilusoriedad del St. Peppers Lonely Hearts Club Band. 

Aunque para buen juicio individual, ante el festival de palabras anterior, la mejor opción siempre es escuchar y decidir.

Are you hung up? ¿Idealismo y flower power? ¿Dadaismo y realidad? Que cada cual se quede con la cuestión que más le guste.


noviembre 16, 2011

Joe`s Garage Acts I, II y III.

0 comentarios
Si tratase de definir este álbum como una 'opereta rock' en tres actos, estaría cayendo en el error de atribuir a un solo disco del genio de Baltimore esta categoría, cuando cada uno de sus más de sesenta álbumes (casi setenta) son un eslabon que forman cadena continua que gira en sinfín, movidos por la fuerza centrífuga imbuida por la 'continuidad conceptual', una serie de conceptos que aparecen a través de toda su discografía que enlazan significativamente a todos entre sí.

Con todo este rollo que acabo de soltar algunos pensarán ¡j0d*r, cualquiera se pone delante de algo tan complejo! Y aunque esto no está muy lejos de la realidad, la cosa tampoco es para tanto.

Lo que si puedo decir es que éste es un álbum conceptual, que girá alrededor del mundo del negocio musical, y que nos coloca en un hipotético futuro en el que los gobernantes declaran la ilegalidad de la música, por ser ésta la causante de inquietudes irreprimibles en el ser humano, que le impulsan a mostrar su inconformidad con el sistema. 

A pesar del concepto, quizás este sea un disco de los menos eclécticos de Frank Zappa, en el que, con un rock and roll coloreado levemente de pinceladas jazzy, narra las vicisitudes que Joe, guitarrista de una banda garagera, sufre a lo largo de su carrera por intentar, a toda costa, perseverar como músico. 

La ambientación no escatima en detalles y relaciones escabrosas (típicas del universo Zappa), utilizando a groupies, al coro católico femenino parroquial, a una aspirador que acaba de salir del armario, para no dejar titere con cabeza, sacudiendo estopa a todo el 'establishment' que intenta sembrar de estupidez la mente humana: la cienciología, la iglesia, la industria musical, el poder político.

Sin dejar ningún detalle para lo imprevisto, las letras (están traducidas al castellano en el 'Tercer Poder', una página fantástica en castellano, mantenida por Román García Albertos, en la que se puede encontrar numerosa info de Zappa) han sido concebidas para echarse unas risas y olvidarse de la monotonía. Son piezas claves del puzzle, para mí, los temas 'Joe`s Garage', 'Catolic Girls', 'Why Does it Hurt When I Pee?', 'A Token of my Extreme' y 'Don't Work for Yuda'. También hay grandes y extensos solos de guitarra (marca de la casa) en el acto tercero, en temas como 'Keep it Greasy', 'Outside Now' o 'Watermelón in Easter Hay', quizás de los mejores recojidos en la discografía de Zappa.

En fin, un disco con letras mayúsculas, en el que hay un elenco de grandes músicos como Warren Cucurrulo, Denni Walley (guitarra) Vinie Colaiuta (percusión), Patrick O'Hearm (bajo) y Peter Wolf (teclados) además del combo habitual de la época, de los que destaca la intepretación de Ike Willis en el papel de Joe y la del propio Zappa como The Central Scrutinizer y el reverendo L. Ron Hoover; que no ha de dejar indiferente a nadie que se lo ponga entre las orejas, y que guarda un lugar destacado en mi colección musical y en mi catálogo particular de Frank Zappa.

Esta entrada está dedicada a Santiago ('brother in arms') y a Zanza, maestro lutier de formón y gubia, de quienes no sabría decir si han sido tocados por Zappa tangencialmente o tan de lleno como yo.

...Keep it Greasy!

septiembre 07, 2011

¡Zappa en mis zapatos...!

6 comentarios
Entré en el universo Zappa siendo aún un adolescente, con la mente llena de rock and roll, presidida por los sonidos de Deep Purple, Led Zeppelin, AC/DC, Rory Ghallagher… y un poco guiado por la imagen que me transmitían las portadas de sus discos, obra de fantásticos ilustradores como Neon Park, Tattino Liberatore o Calvin Schenkel, que veía mes a mes, cuando recibía en mi casa Discoplay.

Los primeros acordes que escuché de su música, fueron los de Titties & Beer, un día de invierno, cuando en casa de un amigo, pusimos en la pletina de su hermano el ‘Zappa in New York’ , y los pocos segundos que estos duraron, no bastaron para que me hiciese una idea de que era lo qué estaba degustando; pues presidian otras urgencias en aquellos tiempos, como escuchar el primer disco de los Outlaws, que resplandecía en las estanterías.

Unos meses después, en una de mis primeras visitas a Barcelona y a la calle Tallers, entre las estanterías de una tienda, de las muchas que había en aquella época, vi el ‘You are what you is’ y decidí quedármelo, descartando otras opciones que tenía delante, como ‘High Voltage’ de AC/DC, a los que recuerdo estar muy enganchado aquel año. No se si la elección no fue la idónea o mi concepción de la música lo suficiente madura, pues sufrí tal desencanto, con aquel non-sense de notas y palabras, que me hizo aparcar mis intenciones de seguir profundizando en esa música y seguir con la que estaba más familiarizado.

Unos cuantos años después, cuando mi catálogo musical era lo bastante amplio en estilos y bandas, y mis horizontes musicales se ampliaban en busca de nuevos sonidos, recuperé esa cassette que tenía olvidada y casi escondida. Un poco más puesto en mi inglés escolar, estuve leyendo acerca de ese álbum, supe el significado de lo que escuchaba y conecté, no tanto con la música, como con la idiosincrasia de las letras. Mis siguientes experiencias fueron ‘Hot Rats’ y ‘Zappa in New York’ , y de ahí al infinito… Aprendí a apreciar las progresiones disonantes, los tempos cambiados, lo solos infinitos, la falta de secuencialidad de las estructuras y la mordacidad de las letras.

Supe entonces, que este primer sentimiento de rechazo, transformado ya en admiración, me había adentrado en un mundo de melodías discordantes con las que disfrutaba, y que, con la música de Zappa, mis ‘rencillas’ musicales habían desaparecido a la hora de probar a degustar otros estilos musicales en los que todavía no me había adentrado, y que, también, me esperaban para deleitarme.

Zappa es un músico que teniendo mucho que ver con el rock and roll, no tiene nada que ver con él, tiene mucho que ver con el jazz pero no tiene nada que ver con él, tiene que ver mucho con la música culta pero no tiene nada que ver con ella, es una contradicción continua como la que produce su música en un primer acercamiento; su obra es compleja y está bajo el sino de la asimetría y de la mordacidad.

Zappa compositor, filósofo iconoclasta, músico de rock, de jazz, de blues, clásico, incluso político, ha dejado un legado musical tan amplio, que, me permite, cuando sufro de saturación (bien entendida) de rock and roll, evadirme de lo ‘convencional’ (en sentido positivo), al ‘pinchar’ cualquiera de sus obras en el reproductor de turno.

Así mi primer sentimiento, con el paso del tiempo, se ha convertido en admiración y ahora siempre llevo conmigo a Zappa… ¡hasta en mis zapatos!.


julio 07, 2011

¡Cierra el pico y toca la guitarra!

1 comentarios
Al igual que hicieron Stravinsky o Varesse en el mundo de la música culta (que no clásica, pues a menudo la denominados así, sin tener en cuenta que el término 'clásico' hace referencia única y exclusivamente el periodo musical denominado 'clasicismo') a principios del siglo XX, rompiendo con los modos y esquemas de composición establecidos, Frank Zappa supuso una ruptura con los cánones establecidos por el mundo del rock and roll desde sus inicios, en los años 60.

Quizá la concepción de la música de Zappa esté influenciada por los modos y formas de ambos (a quienes admiraba profundamente), pero también por el espíritu innato de ruptura con los valores tradicionales de la sociedad americana. Con su música (o mejor sería decir composiciones) rompe esquemas, estilos, contenidos y con el cliché típico del mundo de la canción y del rock and roll (introducción-letra-estribillo-letra-estribillo-solo de guitarra-letra-estribillo...), lo que supone que, escuchando cualquiera de sus más de 60 álbumes, apreciemos que hemos pasado por todos los estilos, desde una pieza clásica, a blues, jazz, electrónica, rap o cualquiera otro estilo que nos podamos imaginar.

Alguno de sus álbumes estén dedicados a un género o contenido concreto y en este post voy a hacer una breve semblanza de los trés que hasta la fecha están dedicados única y exclusivamente a 'solos de guitarra': el triple 'Shut up' n play yer guitar', el doble 'Guitar' y al tercer y último publicado hasta la fecha 'Trance-Fusión'.


Al igual que su concepción del universo musical era distinta, también lo era el modo de composición, utilizando a menudo métodos alternativos, por lo que en algunos de sus álbumes, completamente o temas concretos, están grabados en el estudio de su casa (UMRK - Utility Muffin Research Kitchen) a base de overdubs, extrayendo partes de temas grabados en directo o estudio y mezclandolos a modo de collage sonoro. Estos tres álbumes de los que hablo están realizados de este modo: son solos interpretados en directo y extraídos de las extensas divagaciones con la guitarra a que acostumbraba en sus conciertos.

Si quieres darte una hartada de guitarra solista no tienes más que poner cualquiera de los trés álbumes (quizás los tres sean demasiado para escucharlos seguidos) y experimentar con el universo musical de Zappa, que nos desplaza en ellos, guitarra en mano, a través del jazz, el blues, el rock...

De 'Shut up' n play yer guitar' me gustaría extraer para que podáis escuchar dos temas: Heavy Duty Judy y y Variations on The Carlos Santana Chord Progression.

Heavy Dutty Judy







Variations on The Carlos Santana Chord Progression







En el primero podéis escuchar la potencia de la distorsión y la wah-wah, la pentatonía clásica de sus escalas y el fraseo rápido de los dedos sobre el mástil. En el segundo, el tempo y ritmo sostienen un solo que podía haber sido ejecutado por Carlos Santana, perfectamente, en el que apreciamos la similitud en la armonía con las escalas de éste último, aunque en este punto y de manos de Zappa se asalta el sonido latino de Santana con variaciones jazzisticas.

En el segundo, Guitar, que contiene uno de los pocos temas premiados con un Grammy (Sexual Harassment in the Workplace), me quedaría con el que cierra el mismo, It ain't necessaryly the Saint James Infirmary cuya base es el tema de Gershwin/Hayward y en el que Zappa llena la base con un fraseo melódico del blues con tintes jazzisticos.

It ain't necessaryly the Saint James Infirmary








Del tercero Trance-Fusión me quedo con el potente solo rockero que emana de Bavarian Sunset, en el que se mezclan el fraseo acelerado y la evocación musical de melodías paradisiacas.

Bavarian Sunset








En cualquiera de ellos no hay nada prefijado o pre-elaborado, son fruto de la improvisación absoluta que eleva a Zappa, también, a la categoría de genio de la guitarra.

Tres álbumes recomendables sin duda, pero por los que yo no empezaría, si nunca hubiese escuchado un álbum de Frank Zappa y estuviese interesado en adentrarme en su mundo musicial, en cuyo caso empezaría por otros, como Fillmore East June'70 o Chunga's Revenge, que puede que se acomoden más, en cierto modo, al sonido convencional del rock and roll.

Saludos.


Una página, en castellano, de obligada visita si quieres conocer, algo más, a cerca de Frank Zappa:

Quizás también te interese...

 

historias de rock & roll © 2010

Blogger Templates by Splashy Templates