octubre 24, 2014
Surfeando sobre 'Folson Prison Blues'.
octubre 06, 2013
Tocando la linea del cielo de Nashville.
Como escribió el propio Johnny Cash, un tipo muy dado -como bien sabéis- a dedicatorias y reflexiones, en la contracubierta de esté fantástico álbum que repito insistentemente sin hastío:
Hay personas que no se pueden imitar,
De
la colaboración, en las sesiones de grabación en los estudios de Columbia
Records, con Johnny Cash solo aparece la revisitada Girl From The North Country, que, aun siendo armónicamente
simétrica a la contenida en The Freewheelin’,
suena estética y sentimentalmente distinta, con un halo romántico y de añoranza
especial. La alegría de amanecer a un nuevo día de la que se viste Peggy Day se ensombrece con suavidad por
el deseo vehemente que posee la declaración hecha en Tonight I’ll be Staying Here With You. Clásicos extraídos en
compilaciones una y mil veces como Lay
Lady Lay, en nada hacen de menos a otras composiciones redondas como To Be
Alone With You o One More Night, que en los primeros compases recuerda a otro
mago de las letras y melodías, que en ocasiones se enmascara bajo el seudónimo Bernard Shakey*. *Neil Young.
febrero 07, 2013
El lado bueno de las cosas.
Las nominaciones a los Oscar, además de levantar expectación, suelen ayudar en ocasiones a decidir por qué película decantarse de las que figuran en la cartelera semanal, salvo que seas un detractor nato del cine americano, en cuya situación no me encuentro particularmente, aunque he de reconocer que la combinación de ambos, cine americano+nominaciones, suele pesar sobre mi conciencia como una losa, más que ser un acicate a la hora de hacer una elección.El argumento es la típica historia de chico busca chica y viceversa, cuyo nudo principal es la relación tormentosa entre ambos que, pese a las vicisitudes, acaba culminando, como no, en un final feliz; la historia eterna de la comedia americana. Aunque previsible en el desenlace se deja disfrutar sin resultar pesada ni demasiado melosa, y alcanza para pasar una buena tarde de fin de semana, si no tienes en cartelera una historia más auténcia y novedosa o si te apetece relajarte sin devanarte los sesos.
Uno de los momentos musicalmente más brillantes:
agosto 19, 2011
'En la cuerda floja', en directo en prisión...

Johnny Cash era para mi un ‘gran’ desconocido, hasta hace, relativamente, poco tiempo; conocía pocas de sus canciones, poco de su vida y legado, si bien, le colocaba en su sitio natural, junto a clásicos de la música popular norteamericana, como Hank Williams o Waylon Jennings.
La primera oportunidad que tuve de adentrarme en su mundo, en su música y en su vida, fue en el invierno del 2005, cuando una fría tarde de invierno entré en el cine con la intención de pasar una tarde de domingo y opté, de entre las opciones de cartelera me ofrecía, por ver la película de Janes Mangold ‘En la cuerda floja’, en la que Joaquin Phoenix interpreta el papel de Cash y Reese Whiterspoon el de June Carter (que quizás ya habréis visionado -si no es así, os lo recomiendo-), y que trata sobre la juventud, la adición a las drogas y la tormentosa relación con June Carter de Johnny Cash.
Recuerdo que Mangold utilizaba el concierto de en la Prisión californiana de Folsom, para poner punto y final a su película, y punto y seguido en la historia de Cash, dejando la puerta abierta a posteriores aventuras cinematográficas, que él mismo o cualquier otro pudiese intentar en el futuro.
Esta película me dejó la inquietud de explorar el universo musical de Johnny Cash, que he ido postergando en el tiempo involuntariamente, hasta que hace pocos días encontré entre las estanterías de una tienda de discos una caja del sello Legacy que contiene dos discos simbólicos del músico estadounidense: At Follsom Prison y At San Quentin.
Como bien sabréis, se trata de las grabaciones de las actuaciones que Johnny Cash deseaba hacer desde que, a mediados de los cincuenta, escribiese ‘Folsom Prison Blues’ (que abre el primero de ellos) y que su productora le había negado, hasta que en el año 67, los cambios en el staff de Columbia Records, pusieron al frente de su producción musical a Bob Johnston, quién encantado con la idea, se puso en contacto con ambas prisiones para realizar los conciertos, que hoy podemos disfrutar en estos álbumes de los que hablo.
At Folsom Prison, corresponde a la reedición que Columbia hizo del original (publicado en 1968) en el año 1999, en el que podemos disfrutar de además, de los temas de la edición original, de tres temas adicionales Busted, Joe Bean y The Legend o John Henry’s Hammer, y de las notas del interior manuscritas por el propio Cash, de las añadidas posteriormente por el autor y de las hechas para la reedición, por otro ya clásico del country, Steve Earle.
At San Quentin, también, corresponde con la reedición del original (publicado en 1969) que se publicó por Columbia en el año 1999, en el que a los temás originales, se le unen Big River, i Still Miss Someone, I Don’t Know Where I’am Bound, Folsom Prison Blues, Ring Of Fire, He Turned The Water Into Wine, Daddy Sang Bass, The Old Account Was Settled Long Ago y el Meddely: Folson Prison Blues/I Walk T
he Line/Ring Of Fire/The Rebel-Jonny Yuma. Las música se ilustra con las notas de Cash, June Carter Cash, Marry Stuart y Lou Robin.
Dos álbumes míticos en los que Cash se acompaña de la banda con la que en aquella época giraba constantemente por tierras estadounidenses, integrada por June Carter y la familia Carter a las voces, Marshall Grant al bajo, W.S. Holland a la percusión, Carl Perkins a la guitarra, Bob Wootton a la guitarra y los hermanos Statler a los coros.
Dos grandes discos que seguro forman parte de la colección de los grandes amantes de la música country, en particular, y de la buena música en general, que ocupan desde hoy un lugar privilegiado en mi colección.




60’s, 70’s, 80’s, 90’s… blues, reggae, jazz o rock’n’roll; que más da el ‘son’ pues lo que realmente importa es la ‘emoción’.