Creía
conocer, o al menos intuir, cuales eran los enemigos actuales del rock and
roll, los demonios que le están dejando postrado y que están eclipsando a las
musas para dejar al género prácticamente inerme… La actualidad manda, la
electrónica se ha impuesto hasta en el negocio musical; las nuevas generaciones
han elegido como banda sonora de sus
vidas el house, el tecno, el hip hop… desplazando a los sonidos que en su
tiempo fueron bandera de muchas generaciones de jóvenes que, -creo- como las
actuales, perseguían el objetivo de convertir este mundo en un lugar mejor para
vivir.
Ya
casi me había acostumbrado a las motivaciones que se suelen esgrimir para poner
justificación a la situación –musical- actual; falta de innovación, las lasas
posibilidades de reinvención o refundación del género, blah blah blah…, pero
hoy es como si me hubiesen puesto una
banderilla, al conocer que el pan y
circo también se impone y se postula como un potencial enemigo de la
música, esta vez en directo, pues el gran
evento Manchester City-Real Madrid modifica las fechas en las que la
Steepwater Band pasa por la piel de toro. Se que me estoy metiendo en terrenos
más pantanosos que los del Delta del Mississippi, pero el cabreo actúa como
impermeable.
Me
enfada vivir en un país en el que el espectáculo mediático y económico es capaz
de desplazar a la cultura, hasta creo entender que haya quién utilice el
bálsamo que el stablishment político sirve para acallar conciencias y suavizar
pensamientos, cada uno es libre de divertirse o aliviarse con lo que quiera; pero
creo que lo que nunca entenderé es que un show
así pueda equipararse o superponerse a cualquier contenido en el que el arte
esté presente, a algo que nace del pensamiento para tratar de enriquecer la
vida de los demás.
Para
evitar oír lo que tantas veces escuche: ‘…a
mi me gusta el fútbol como a ti la música’, por favor, poned el vídeo a
suficiente volumen.
Qué país… César, dales pan y fútbol…













60’s, 70’s, 80’s, 90’s… blues, reggae, jazz o rock’n’roll; que más da el ‘son’ pues lo que realmente importa es la ‘emoción’.