febrero 24, 2015

Sco-Mule (2015).

En septiembre de 1999, Gov’t The Mule con formato power trio (Haynes/Abts/Woody) iba por su segundo trabajo de estudio, Dose. Ese mismo año publicaban su gran primer directo extraído de la jam celebrada en el Roseland Ballroom de Nueva York, la nochevieja del año precedente. Habían comenzado el otoño con una serie especial de conciertos, en los que invitaban a participar a un invitado y, rescatando la promesa de reencontrarse sobre el escenario que Warren Haynes había realizado unos años atrás, decidieron avisar a John Scofield para un par de noches, una en Athens y otra en Atlanta; que serían grabadas para simple documentación de la banda.

El resultado de la experiencia fomento en los miembros de la banda el deseo de hacer públicas las grabaciones, pero su corta trayectoria discográfica en esos instantes y el grado de divergencia del material contenido en las mismas con el repertorio habitual de la banda, llevó a aplazarlo sine die.

Aunque se pudiese especular sobre los motivos que han propiciado la publicación de este disco en este preciso instante, aparte de las razones que el propio Warren Haynes apunta desde las linner notes del álbum –a las que agrega la de servir de medio tangible con el que celebrar los 25 años del nacimiento de la Mula-; cualquier planteamiento que pudiera contemplarse resulta insignificante al enfrentarse a Sco-Mule, obra que no hace otra cosa que certificar la magna calidad de una banda que siempre exploró en los confines del jazz para nutrirse de matices y poner en marcha el hilo musical argumental que les ha dotado de la solidez que poseen.

La solvencia de John Scofield a las seis cuerdas es innegable, suena rotundo con su fraseo peculiar. Warren Haynes demuestra su versatilidad como interprete y su capacidad para absorber estilos y géneros dando cuenta de sus cualidades innatas como guitarrista, aparte de lo que le pueda haber aportado llevar más de veinticinco años explorando las posibilidades del instrumento. La sección rítimica –bajo y batería- construye el sustento preciso para que las guitarras fluyan, la percusión con acento roquero de Matt Abts y las líneas jazz de bajo con las Allen Woody son el acomodo del constante fraseo. Pese a que el teclista, en el instante que se grabó este álbum, era un elemento inexistente en el seno de los Mule, Dan Matrazzo se acopla como un guante a la línea musical de la banda, ocupando con elegancia la posición que Herbie Hancock ocupó en su día en la pieza original de Wayne Shorter Tom Thumb.

En el metraje del disco hay temas ampliamente conocidos para los degustadores de álbumes y de directos de los Mule, como Sco-Mule o Kind of Bird, y alusiones reiteradas al jazz aunque éste se entreteja con el rock entre escalas y progresiones. Hottentot, la aportación de Scofield, suena electrizante y cautivadora; en Tom Thumb las guitarras brillan y se intercalan con los teclados en un interplay magistral y en Kind of Birth rinden con majestuosidad el merecido reconocimiento a los Allman, dibujando armonias en los confines de la improvisación utilizando como elementos básicos el soul, el rock y el jazz.

Un discazo brillante e imposible de eludir. Imprescindible aunque seas de los que dan un paso para atrás al leer entre líneas la palabra jazz.

4 comentarios :

Addison de Witt dijo...

Reconozco que me he alejado de la mula en estos últimos tiempos, hace un par de años me decepcionaron en el ARF (cierto que es la primera vez en bastantes conciertos que he asistido de Warren y su gente), pero esto es otra cosa, esto a pesar de ser de los que se asusta con la palabra jazz, esto es irresistible Aurelio.
Abrazo.

Aurelio dijo...

Creo que este no te va a decepcionar, Addi.

Un abrazo.

Luis Gomez dijo...

Buena mezcla de guitarras. De la mula me gusta su música creo que tienen un gran respeto por el rock de los 70 y lo demuestran con las múltiples y buenas versiones que hacen de estos temas. Si además no tienen problema en mezclarse con afamados guitarristas de Jazz pues mejor todavía. Durante esta tarde de domingo los he oído versionando a Traffic y luego a Warren con Phil Lesh.
Bueno ya es la tercera vez esta tarde que Warren entra en mi cabeza.
Saludos, musicales.

KARLAM dijo...

Pues sí, un disco cojonudo!!!

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