enero 30, 2015

'Cargado' de belleza...

A primera escucha nadie imaginaría que un álbum contenedor de tanta magia, de tanta belleza como Loaded fuese el epitafio de una banda como The Velvet Underground. Desde la costa este y navegando a contracorriente –de igual manera que los Doors lo hacían en la Costa Oeste-, en 1970, la banda había completado su periplo vital; que se había caracterizado por responder a un discurso propio, contracultural y transgresor, nada concomitante con el de la escena musical de la época, que vivía la resaca del flower power y la psicodelia.

La lucha de egos, el precio de vivir al límite, quizás pudieron estar entre las motivaciones que empujaron a Lou Reed a dejar abruptamente la banda, poco antes de que el álbum viese la luz, que no la falta de creatividad; pues el material contenido en el álbum evidencia por si mismo hoy, casi cuarenta y cinco años después de su concepción, que no fue la falta de ideas la que empujó a la banda a, finalmente, poner punto y final a su trayectoria común.

En el momento de su concepción nadie parecía estar muy contento de cómo estaban resultando las cosas: sesiones de grabación demasiado espaciadas entre sí y postergadas en el tiempo; cambio incesante de percusionista –aunque en los créditos figure que Billy Yule se ocupase de esa tarea- a causa del avanzado embarazo de Moe Tucker, que traía de cabeza incluso a Steling Morrison, quién de lo único que se había ocupado hasta la fecha era de brillar a nivel musical. Doug Yule había encontrado su sitio pese al carácter egocéntrico de Reed, poco más de un año después de que John Cale dejase la banda. Con su incorporación la música había experimentado una evolución tanto melódica como lírica, las letras se recreaban en la tristeza, dejando a un lado la sordidez en la que anteriormente gustaban recrearse.

De este concepto y en este contexto nació este conjunto de canciones, entre las que figuran algunas de las más celebradas de la banda neoyorquina –y de las más utilizadas por el propio Reed en su carrera solitaria subsiguiente - como Sweet Jane, Rock & Roll o New Age. Aparte de ellas, Loaded, está cargado de gemas imprescindibles, como Oh! Sweet Nuthin’ , oda sin par a la falta de expectativas –cuestión idealizada y utilizada como estandarte por la incipiente generación punk-, o I Found A Reason, en la que se expresa pese a la situación de desbandada, cual es el motor que hace funcionar el corazón de la banda. Historias construidas de la simplicidad y con una frugalidad impensable para los Velvets, como Who Loves The Sun conectan oníricamente este álbum con el primero cerrando por completo su círculo vital.

Cualquier momento está indicado para recuperar un conjunto de canciones como Loaded, un álbum que no deja indiferente a nadie, incluso a los más detractores de la esencia ambigua, clandestina y alternativa depositada en la música de la banda neoyorquina.

3 comentarios :

Addison de Witt dijo...

Que estupendo análisis Aurelio, y es así, hay belleza, la belleza de VU es esa belleza de submundo undreground, tremendo tema "Oh! Sweet Nuthin".
Me encanta este disco, como todos los de VU.
Abrazo.

Gonzalo Aróstegui Lasarte dijo...

Excelente texto, Aurelio, sobre un disco maravilloso de principio a fin. Los tres primeros discos de Lou Reed incluyen canciones grabadas en las sesiones de "Loaded". Por algo la Velvet es el mejor grupo de todos los tiempos, ¿o no?

Un abrazo.

Aurelio dijo...

No hay ningun disco de la Velvet que desmerezca, cada uno con su propia esencia y su propio corazón.

Una banda irrepetible, sin duda...

Un abrazo

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