febrero 02, 2015

Envejeciendo con clase...

Con la miel en los labios a la espera de poder hincar el diente en el cuarto álbum de estudio de Blackberry Smoke, rebobino en el género y en el tiempo, para recuperar Gimme Back My Bullets para Historias de Rock and Roll no solo con el objetivo de deleitarme en el confort de los sonidos sureños clásicos y prepararme para la esperada acometida de Holding All The Roses; sino también como acto conmemorativo, para recordar que este disco cumple treinta nueve años el mismo día que yo cumplo unos cuantos más: cosas del destino; quizás las coincidencias fuesen una seña de por dónde se dirigirían mis futuras apetencias musicales, aunque yo fuese un imberbe a la fecha de publicación del cuarto álbum de estudio de los Skynyrd.

Gimme Back My Bullets es un ejemplo notable de que hacer un disco extraordinario no depende para nada de lo complicado que se haga a la hora de concebir los temas, si no de que el truco esta en saber combinar tres acordes con el feeling necesario para crear una pieza redonda; la simplicidad hace maravillas.

Los malos resultados comerciales de su predecesor Nuthin’ Fancy, los problemas con la ley de Ronnie Van Zant –a causa de sus excesos con el alcohol-, los malos rollos del tour precedente, la salida de Eddie King de la banda, no se convirtieron en cuestiones que pesasen como una losa sobre la capacidad compositiva del trio Collins/Rossington/Van Zant; sino más al contrario, sirvieron de acicate para que se pusiesen manos a la obra con el objetivo de crear otro disco memorable.

En forma de jaculatoria más que de plegaria –el título alude la forma con la que en Billboard hacían la valoración de los nuevos álbumes- con Give Back My Bullets Lynyrd Skynyrd intentan dar el golpe de efecto necesario que les haga recuperar el estatus que, los previos, Pronounced o Second Helping les habían proporcionado en las listas de éxito, y lo hacen buscando la ayuda y el consejo de Tom Dowd, con el fin de ilustrarse y encontrar el enfoque que les devuelva a los puestos de honor.

Ronnie recurre a las musas y a los elementos que le dieron resultado en los dos primeros álbumes de la banda y recupera de nuevo un tema del tercer álbum de su adorado J.J. Cale y da en la diana con una versión del I’Got The Same Old Blues, en el que las slides enriquecen con descaro el aire swamp original del tema, convirtiéndole en una de las piezas centrales del disco; aunque si hay un trio de temas imprescindibles en el álbum este es por supuesto Roll Gypsy Roll, Every Mother’s Son y All I Can Do Is Write About It, en los que la magia se conjuga para que los Skynyrd enfaticen, utilizando la lírica de los textos, sobre su sino errante y el orgullo de ser sureño.

Treinta y nueve años no son nada para un álbum como Gimme Back My Bullets, ni otros treinta y nueve que pasen tampoco, pues el tiempo no es más que el factor clave para que envejezca con el buque y la clase de un gran brandy.

2 comentarios :

Alex Palahniuk dijo...

¿Son los Smoke los Black Crowes actuales? La respuesta es no. Ahora, ¿es la mejor banda de southern que hay? La respuesta es sí.

Aurelio dijo...

La mejor mejor, no me atrevería tanto ante el panorama de bandas del género que tenemos en la actualidad, pero sí una de las mejores...

Un abrazo.

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