diciembre 07, 2014

Moreland & Artbuckle. La Cueva del Jazz en Vivo. Diciembre 2014.

Es de agradecer, en una ciudad de provincias como ésta, tener gente como la de la Cueva del Jazz, que tanto ha hecho y sigue haciendo por la difusión de la música; muchas veces obteniendo poca rentabilidad para lo que realmente se expone. Me consta que son unos enamorados de la música, y aunque la sala sea su medio de subsistencia, la programación –con las limitaciones que impone estar ubicados en un lugar ciertamente alejado de las rutas habituales- está hecha con mimo, con buen criterio y siempre pensando en agradar al público, y el pasado viernes noche han conseguido hacerlo otra vez.

Desde que tuve noticia –allá por finales del verano pasado- de que la gira de Moreland & Arbuckle recalaría por estos lares y consciente de que su música está enraizada con la tradición musical pura de su Arkansas natal, no he cesado de darle vueltas tanto a 7 Cities como a 1861, con el objetivo de llegar a tararear sus canciones y prolongar el deleite que produce un baño de los sonidos del sur profundo, en vivo y en directo. Aunque, en cuanto a mi las cosas estaban bastante fáciles a nivel de satisfacción –como amante del subgénero que soy- los tres de Wichita consiguieron encandilar a la concurrencia a la primera y metérsela en el bolsillo con esa amalgama de blues y rock construida a base de slide y armónica, que despide por doquier los aromas del Delta de Mississippi, aquellas esencias en cuya perpetuación tanto han tenido que ver nombres como los de Arthur Crudup, Bukka White o Jimmy Reed.

Pertrechado de Les Paul o de caja de puros con mástil y cuatro cuerdas, siguiendo el estilo de construcción empleado por otros luthiers actuales como Seasick Steve, Aaron Moreland se encargó con el apoyo más que estimable de Kendal Newby a la batería, de crear con acordes abiertos y slide, la base rítimica sobre la que Dustin Arbuckle dibujó soplando la harmónica melodías impregnadas de los gruñidos con los que James Cotton o Howlin’ Wolf crearon estilo.

El ambiente se fue templando in crescendo, mientras Moreland & Artbuckle iban desplegando su amplio repertorio compuesto por los temas de los cinco álbumes de estudio publicados hasta la fecha - Caney Valley Blues (2005), 1861 (2008), Flood (2010), Just A Dream (2011) y 7 Cities (2013)-, entre los que pudimos escuchar Quivira, The Devil & Me, Tall Boogie, Gonna Send Back To Georgia o Stranger That Most junto a algún avance de lo que se contendrá en su próximo trabajo discográfico –cuyo título no transcendió-, que en breve comenzarán a grabar.

Con la colaboración de Pepe Fernández –Dixie Town-, a los mandos de su preciosa Les Paul dorada, comenzaron con los bises y enriqueciendo melódicamente las aportaciones rítmicas de Aaron Moreland, sonaron un par de versiones, entre las que se dejó reconocer el Travelin’ Shoes de Jimmy Reed, que fueron celebradas ampliamente por el respetable y que sirvieron, junto a un par más de temas, para rematar una noche que, pese a los 120 minutos de bolo, supo a poco para alguien como un servidor, siempre ávido de henchir el corazón con los viejos aromas del Delta.

2 comentarios :

Alex Palahniuk dijo...

Tengo una cantidad de deudas pendientes con el Jazz flipantes. He de ponerme pero ya. Lo que pasa es que a uno se le acumula el trabajo con tanta bandaza.

Aurelio dijo...

Ponte manos a la obra... Estas perdiendote la tercera dimensión...

Un abrazo.

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