abril 20, 2014

El punto de retorno.

Nunca pensé que pudiese comenzar a reseñar la figura de John Mayall en esta bitácora por un trabajo como The Turning Point, existiendo otros elementos imprescindibles en el tejido medular de la obra del Father of British Blues tan significativos para el propio género y también para el rock and roll, aunque observando sus álbumes clásicos, uno a uno, sea harto difícil dirimir cual de ellos no es una pieza maestra.

Haciendo un reset en su trayectoria musical, el 12 julio de 1969 Mayall se planta en el Fillmore East de Bill Graham, para, junto a otros tres músicos británicos –Jon Mark, Steve Thompson y Johnny Almond- internarse de puntillas y a bajo volumen en un género tan próximo al blues como el jazz. Aunque solo haya transcendido, de la lectura de las linner notes del álbum, que la intención de Mayall era reunir un combo con el que poder interpretar música en los registros medios y bajos; en The Turning Point se adivina un afán por la experimentación, por la fusión de estilos, por la evolución, una cierta búsqueda de la madurez personal y musical.

Podría hacerse infinitas suposiciones, pero observando la línea argumental que el músico británico había seguido hasta la fecha, es evidente que con este álbum cristaliza un intento más de poner punto final a su trayectoria como padrino de grandes aprendices en los Bluesbreakers, pese a que sus facultades como maestro y mentor hayan quedado diluidas infinitamente en el tiempo; pues solo hay que observar la marca que el propio The Turning Point dejó en las carreras musicales de Jon Mark, Steve Thompson o Johnny Almond.

Musicalmente The Turning Point es una pieza deliciosa en la que sucumbir ante el placer de la música es una necesidad vital para el oyente; está envuelta en esa atmosfera especial que solo John Mayall es capaz de generar como maestro de ceremonias, rodeándolo todo de ese halo especial que le caracteriza y que provoca la implosión de las cualidades de cada uno de los músicos que le acompañan; fantásticos arpegios de guitarra, preciosas líneas de bajo y geniales solos de saxo tenor y alto.

Se me hace difícil, por no decir casi imposible, decir cual de los músicos muestra mejores dotes en su respectiva disciplina, aunque como amante de la guitarra me atrae por encima de los demás el trabajo de Steve Thompson, quien se muestra sobresaliente a través de la trama de The Turning Point, soportando con maestría –en ausencia de percusión- la carga rítmica del combo, en un labor al bajo más que notable y difícil de igualar, de las mejores que nunca escuché en un álbum.

The Turning Point carece de concepto interno aunque, como si de una obra conceptual se tratara, su escucha de principio a fin es necesaria para ir desgranando un argumento musical ni escaso ni difuso; porque en The Turning Point el gran concepto es la música y la manera en que John Mayall, Jon Mark, Steve Thompson y Johnny Almond concelebran.

Acercarme a este doble vinilo de 20 gramos ha sido mi manera imprevista de celebrar y participar en el Record Store Day 2014, cuyos propósitos como amante de la música recojo y comparto. De todos modos quien es capaz de no ceder a la tentación al encontrarse ante una pieza tan magna como The Turning Point.

4 comentarios :

21st Century Schizoid Man dijo...

Cuando se habla de Blues: la impronta de este tío es imborrable, y la de este trabajo, también. Menudas guitarras.

Aurelio dijo...

Para mi este disco forma una fantástica trilogía junto a Jazz-Blues Fusion y Movin' On.

Gracias por opinar.

Un abrazo.

ruben.borrajo dijo...

Absolutamente glorioso. Fantástico Mayall, es uno de mis músicos preferidos. Movin On, una obra de arte y también me gustó mucho su Blues From Laurel Canyon. Un saludo.

Aurelio dijo...

Los álbumes de John Mayall que más escuché son los de la época Decca, aunque The Turning Point fue casi mi primer abordaje de la obra del Father of British Blues.

Gracias Ruben por opinar. Un abrazo.

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