febrero 05, 2014

A Propósito de Llewin Davis (2013).

A principio de los cincuenta, el Village Neoyorquino era  un nido de tugurios y garitos en el que comediantes, músicos y bohemios presentaban, ante la audiencia que puede congregar un pequeño café, su poesía, su espectáculo, sus composiciones; logrando subsistir muchas veces, desde la adversidad, a duras penas de su arte.

Cuna de la generación beat, el movimiento literario beatnik capitaneado por Ginsberg, Kerouac y Burroughs entre otros, a saber, inspirador de la ruptura con los valores clásicos norteamericanos, también lo fue de trovadores y cantantes; aunque musicalmente no sería hasta iniciados los sesenta, en que este barrio surgido, más de siglo y medio antes, de la reconversión de una pequeña ciudad situada en la otra orilla del rio Hudson; ganase cierta notoriedad gracias a la proyección internacional que obtuvieron algunos de sus vecinos ilustres:  Bob Dylan, Jimmy Hendrix, John Sebastian…

Inside Llewin Davis -A Cerca de Llewin Davis-(2013), no trata en si de esa incipiente escena folk de finales de los cincuenta y primeros sesenta, pero si de sus actores y protagonistas, dando una versión que seguramente se aproxima bastante a lo que fue la realidad del momento; como fueron los inicios o la totalidad de la existencia, en aquellos años, para quienes probaron suerte en el mundo de la música.

Dentro del clima tragicómico en que suelen envolvernos habitualmente los hermanos Cohen, Inside Llewin Davis cuenta la historia de un músico que orbita por la salas del Greenwich Village en busca de una oportunidad que le permita firmar un contrato discográfico del que poder vivir dignamente; que le permita no tener que hacer uso de la caridad de amigos y vecinos para poder tener un sitio dónde dormir o algo que llevarse cada día a la boca.

En busca del reconocimiento que como artista merece, Llewin, un cantoautor incapaz de renunciar a sus principios y reacio a evolucionar musicalmente, con cercanía y humanidad, nos conduce a través de la travesía del desierto por la que suelen transitar músicos y artistas en busca del éxito y del reconocimiento; historia que bien podría extrapolarse a cualquier tiempo, aunque el film se situe en el contexto de los primeros sesenta.

La banda sonora ha sido supervisada por el músico y productor T-Bone Burnet, buen conocedor de la vida de músico errante, por su bagaje personal como interprete de canciones (formó parte de la Rolling Thunder Revue de Bob Dylan) y con experiencia en la supervisión musical en trabajos previos como ‘En La Cuerda Floja’ (2005). En la composición de los temas ha estado envuelto el propio T-Bone, quien a parte de tirar del fondo musical tradicional, ha contado con la colaboración en la composición de Marcus Mumford (Mumford & Sons), de los hermanos Cohen y de dos de su protagonistas Oscar Isaac (Llewin) y Justin Timberlake (Jim). Los temas centrales de la cinta son Hang Me, Oh Hang Me de Dave Van Ronk, interpretada a la guitarra y voz, por Oscar Isaac; una versión del Fare The Well (Dink’s Song) de Dylan cantada por Oscar Isaac y Marcus Mumford, y Five Hundred Myles, interpretada por el propio Justin Timberlake.

Un film triste, lento y sobrio, que tratando tangencialmente el movimiento musical del momento llega directo al corazón.   Sencillamente conmovedora y entrañable.

1 comentarios :

Ramón Pérez dijo...

Hola a todos. Buen blog si señor. Os dejo el mio ( más sencillito) de música y literatura, por si os apetece y tal...Saludos.
ladietadecarpanta.blogspot.com.es

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