octubre 12, 2011

Dylan 'cum laude' por excelencia.

No se si el pobre Bob se habrá caído del abismo al que había sido encumbrado tras figurar en la terna y ser el principal favorito a la obtención del Premio Nobel de Literatura de este año, aunque creo que la ofuscación no puede caber dentro de una figura que, con dotes suficientes para obtener el galardón ‘cum laude’ a una carrera, ha demostrado sobradamente a través de su bagaje musical, su calidad como poeta y sus cualidades como persona.

Despistándonos voluntariamente un poco de la polémica que se ha generado por éste asunto, que incluso para el propio Bob carecerá de relevancia; quienes tenemos dentro este ‘gusano’ llamado rock and roll el reconocimiento de tal maestría está implícito dentro del propio nombre: Bob Dylan.

Igual que el joven Bob despertó a la música, siguiendo la senda de su admirado Woodie Guthrie, muchos otros despertaron y siguen despertando al rock and roll entre los acordes de sus canciones, la significación de sus letras y el compromiso social que su poesía representa. El pasado, el presente y el futuro han forjado en su persona un ‘magisterio’, que no necesita de reconocimiento académico que indudablemente merece.

Si fuese posible hacer una encuesta entre músicos de todos los tiempos, quién, individual o colectivamente, no ha abordado cualquiera de sus temas tanto en estudio como en directo, quien ha sido capaz de sustraerse al influjo de su aura de cantor de amores y vicisitudes, o quien, incluso, no ha deseado en alguna ocasión contar con su presencia personal para interpretar una canción. La lista sería seguramente infinita.

Situándonos en un ámbito, quizás, más próximo, que persona no ha tarareado cualquiera de sus canciones, quién no sabe relacionar su nombre con la realidad musical que representa; que aprendiz de músico no ha disfrutado de sus primeros acordes con ‘Blowin’ in the Wind’ o ‘Mr. Tambourine Man’ La lista sería aún más infinita.

Pero Bob Dylan, no es un revulsivo únicamente poético, en el significado intrínseco de la palabra, si no también un revulsivo musical. Luchando contra corriente y marea ha sabido construir a lo largo de su carrera un estilo musical propio e inigualable a través de su propia visión del mundo. Con sus letras ha calado en la sensibilidad individual, con su forma de entender la música y la evolución de los tiempos ha dado pie a la aparición de nuevas corrientes musicales, que han sido el calvo de cultivo en el que han proliferado muchos otros autores que, tanto en el pasado como en el presente, nos hacen disfrutar con la música.

Quizás el reconocimiento mediático no haya sido tan alto como el de cualquiera de los otros ‘ídolos’ musicales que se encuentran en la memoria individual o colectiva, pero a bien seguro que Dylan se encuentra en el ‘Hall Of Fame’ individual de cada uno de nosotros, quienes gustamos de apreciar la ‘buena música’.

Aunque mi opinión sea el granito de arena más ínfimo en una playa gigantesca, pronunciar ‘Bob’ significa tanto en su arte, como pronunciar el nombre de otro que sea Nobel en su ciencia.


4 comentarios :

paulamule dijo...

Tú lo has dicho. Decir Bob Dylan en la música es decirlo todo.
Aquí le dieron el Príncipe de Asturias hace unos años, pero aún estamos esperando un concierto que nos prometió el "régimen antiguo", por no venir a recoger el premio.
Genio y figura.
Salud.

Aurelio Pérez dijo...

Me consta que el Sr. Dylan es un poquito esquivo y poco amante de entrevistas y galardones. Tuve la oportunidad de verlo hace tres o cuatro años en Valladolid, y la deje pasar a lo tonto.

Gracias por leer y opinar.

Saludos.

ROCKLAND dijo...

Dylan es un mundo aparte y camina por su propio sendero.
Ya no tiene necesidad de demostrar nada, ni de hacer entrevsitas y ni tan siquiera de aparecer en la TV. Dylan a su bola.

saludos.

Aurelio Pérez dijo...

No podemos estar más de arcuerdo, Rockland. Pero no hubiera estado de menos que las previsiones en cuanto al Nobel de Literatura hubieran fructificado en la concesión del premio. Se lo merece.

Saludos.

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