octubre 14, 2011

La imaginaria rivalidad entre los Zep y los Purple.


Recuerdo con buenas vibraciones los años de la adolescencia en los que pugnaba con amigos y conocidos sobre que banda representaba la personificación del rock and roll, medida en watios y decibelios, y mientras que para algunos, influidos seguramente por la incipiente ola de ‘Heavy Metal’, hablar de los Zep no era hablar ‘precisamente’ de este estilo, para otros, como yo, este nombre junto a otro, eran claves para entender todo lo que estaba ocurriendo a finales de la década de los setenta y primeros de la de los ochenta, en la que bandas como AC/DC recibían el espaldarazo definitivo con ‘Highway to Hell’ o Iron Maiden hacían casi sus primeros pinitos que, poco después, cristalizarían en temas épicos como ‘The Ides of March’. Esos nombres no eran otros que los de Deep Purple y Led Zeppelin.

Para alcanzar a determinar cual de las dos bandas era la más influyente en el fenómeno referido y en la todavía difuminada, para nosotros, historia del rock and roll, habíamos construido una rivalidad imaginaria entre ambas, personificada en dos álbumes clásicos: ‘The Song Remains the Same’ y ‘Made in Japan’.

A parte de medir la intensidad y duración de los solos de guitarra de Jimmy Page y Richie Balckmore, había otros aspectos de ambos álbumes en los que focalizábamos nuestra atención, para intentar argumentar nuestras razones para intentar inclinar la balanza a cualquiera de los lados, y por curioso que parezca, utilizábamos para ello cuatro temas de cada álbum y dos integrantes de cada banda. Los temas en oposición eran, de una parte, ‘Moby Dick’/’The Mule’ en los que la pugna estaba personificada por John Bonhan/Ian Paice, y de otra, ‘Whole Lotta Love’/’Strange Kind of Woman’ en los que se media la capacidad para ‘berrear’ de Robert Plant/Ian Guilan.


En Moby Dick analizábamos la intensidad en la percusión, la duración, las variaciones sobre el mismo patrón, el magisterio en la utilización de la desafinación de los parches que ejecutaba John Bonhan, y las comparábamos con las pulsaciones de ‘The Mule’ que se nos antojaban más aceleradas, si cabe, y que tejían una estructura homogénea, que nos hacían vibrar, a golpe de caja y bombo, tanto como parecía hacerlo el público que se escucha de fondo.


La ‘rivalidad’ vocal estaba servida por ‘Whola Lotta Love’ , en la que la voz de Robert Plant aullaba entre ecos extenuantes las distorsiones imposibles de la guitarra de Jimmy Page, mientras Ian Gillan hacía de las suyas en el magnífico ‘Strange Kind Of Woman’ en el que verdaderamente rivalizaba con la guitarra y dictaba los fraseos a los dedos de Richie Blackmore, construyendo una simbiosis perfecta entre ambos instrumentos, voz y guitarra, haciendo uso de su capacidad pulmonar.

La pugna nunca llegó a decantarse en un sentido, pues unas veces la balanza se inclinó a favor de los Zep y otras a favor de los Purple, pero no por las razones objetivas que intentábamos extraer de los temas y los músicos en cuestión, si no por las razones subjetivas que se imponen cuando las ‘cabezas’ pensantes son más numerosas dentro de un bando que dentro de otro.

Visto así, hoy en día y con tanto tiempo sobre nuestras espaldas, esto parece una bagatela, los aspectos que usábamos como ‘barómetro’ son cuestiones fútiles, pues tanto la labor de los Zep como la de los Purple ocupa un lugar destacado en el marco de la música actual y en la de la de todos los tiempos, y tanto ‘The Song Remains To Same’ como ‘Made In Japan’ ocupan su altar en la iconografía del rock and roll.

6 comentarios :

Víctor Hugo. dijo...

Estas son discusiones peregrinas (unos prefieres más a uno y otros más al otro) ¡pero y lo que entretienen qué!:)

Yo me pongo en la línea Purple, reconociendo eso sí la grandeza de los Led Zep.

¡Slaudos!

gonzalo (madrid) dijo...

Yo participaba de esa discusión. Al igual y en un ámbito más local: Barón Rojo-Obús. Hoy, 35 años después me sigo reafirmando. Led Zeppelin que estás en los cielos ¡¡¡.

Aurelio Pérez dijo...

Estas discursiones eran las típicas de crios de 15 años que acaban de descubrir el rock and roll, de hace unos añitos. Las disputas de hoy serán entre otras bandas, aunque me consta que todavía hay 'crios' que tienen como referencia los clásicos como Led Zeppelin y Deep Purple.

Siempre es bueno tener las referencias del pasado, viviendo la música del presente.

Gracias por leer y opinar.

Saludos.

paulamule dijo...

A este "juego" me somete muchas veces Rockland en casa y yo intento escabullirme. Cuando se trata de comparar estas dos bandas, yo las pongo al mismo nivel. Otra cosa es que guste más una que otra y que yo me decante por unas décimas más hacia la saga Purple. Amo Led Zeppelin, pero soy una purpleiana incorregible.
Salud.

Aurelio Pérez dijo...

Hace tiempo que ya no caigo en estos debates, Paula, y menos cuando se trata de clásicos consagrados de la naturaleza de los Purple y Los Zeppelin. Indudablemente soy más zepeliniano que purpleliano, aunque llegué a la música de éstos primero que a la de los Zep.

Gracias por leer y opinar.

Saludos.

josafat urbano dijo...

es ingeniosa y grata tu opinión, tanto Zeppelin como Purple son increíbles, tengo 20 años y comenze escuchando Black Metal, pero al escuchar estas bandas conocí el arte por la música y prácticamente quede con orgasmos al ver como bandas ya clásicas pudieran tener tanto feeling, técnica y talento

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