agosto 27, 2011

La imagen de la música: psicodelia.

Ocasionalmente, solemos pasar por alto otro arte que suele estar contenido en la obra musical, además de la música y de los textos: la imagen.

Quienes coleccionamos música identificamos a determinado autor, a determinada corriente musical o determinada grabación, con la imagen que aparece impresa en la cubierta, y ésta, nos suele servir de referencia, cuando buscamos entre nuestra colección o entre las estanterías de cualquier tienda, algo que quieren recuperar o escuchar, por primera vez, nuestro oídos. Detrás de estas imágenes hay verdaderas obras de arte y verdaderos artistas, que a través de la expresión gráfica han sabido sintetizar el contenido y la significación de la obra musical.

Para mi, sin duda, la eclosión del arte gráfico relacionado con la música tuvo lugar a mediados de los 60, cuando, desde Haigh Ashbury, una nueva generación de músicos y artistas, que utilizando el fruto de la semilla sembrada por los ideólogos beatniks de mediados de los 50, pusieron en marcha un nuevo movimiento contra cultural: la psicodelia.

Teñida con los colores de la libertad de expresión musical, de la experimentación con el ácido lisérgico y de la apertura del pensamiento, su influencia fue decisiva en las bandas que hacía un tiempo se habían aposentado en San Francisco en torno a una comunidad que preconizaba la paz y el amor libre, y en ese caldo de cultivo nacieron bandas, que hoy son clásicos de la música rock, como Grateful Dead, Big Brother & the Holding Company, Quicksilver Messenger Service…

Pero esta influencia no fue exclusiva de músicos y cantantes, sino también de dibujantes que también se habían aposentado en la zona, y que con su arte gráfico supieron expresar sin igual lo que visualmente suponía esa filosofía, esa forma de vida. Hay cuatro artistas gráficos que representan a esa generación de manera especial, y que, al igual que las grandes bandas de aquellos tiempos, se han convertido en iconos y referentes para las nuevas generaciones de dibujantes: Rick Griffin, Alton Kelley, Stanley Mouse y Wes Wilson.

De sus manos y de las de sus discípulos, han salido obras señeras del arte gráfico de los años 60 y de todos los tiempos, y que han servido para ilustrar toda la música de la época, desde los magníficos carteles que servían de reclamo para los conciertos que se celebraban en el Fillmore, en el Avalon Ballroom o en Winterland, hasta las carátulas de álbumes de bandas como los Dead, Big Brother, Quicksilver, Moby Grape, Love, Jefferson Airplane, Country Joe & the Fish y un largísimo etcétera.

Muchas, aunque demos la importancia que merece a la imagen envuelve la música que contiene un disco, leemos los créditos y obviamos involuntariamente de las manos de que dibujante ha salido esa obra de arte gráfico, que mediante trazos expresa el concepto del álbum a través de la imagen.

Páginas para ojear:

Lee Conklin
Stanley Mouse
Wes Wilson

4 comentarios :

Anónimo dijo...

La creatividad, libertad y amplitud de miras que hubo en los 60-70 en cuanto al apartado gráfico y estético de la música no creo que haya sido igualada. Hoy día hay determinados artistas con una concepción artística completa, pero vamos... con los dedos de una mano.
Toda la iconográfía que los Dead fueron construyendo por ejemplo es genial.

¡Saludos!

- Víctor Hugo de Du-dum-dum

Aurelio Pérez dijo...

Concido contigo en que hoy en día existen pocos diseñadores gráficos a la altura de los clásicos, en el sentido de que los viejos métodos, osea el dibujo a lapiz, pincel o pluna, han sido sustituidos por la ilustración a través del ordenador. Wes Freed es uno de los diseñadores actuales que más me gusta, ha hecho magnificos trabajos con los discos de Drive-by Truckers, por ejemplo.

Un saludo.

Scott St. James dijo...

Bendita entrada, Aurelio!
Desde luego la ilustración relacionada con el rock vivió una esplendorosa era a partir de los mid 60´s, carteles y carpetas espectaculares (mención especial al arte gráfico relacionado con los Dead).
EL formato CD tampoco hizo mucho porque este arte perviviera, la verdad, la ausencia de una carpeta como dios manda afea el producto sobremanera, pero esto ya no tiene remedio. Ahora mismo tengo en mis manos el LP de "Atlantic Crossing", carpeta doble, y no se, tiene "magia". Miro a las estanterias de la derecha donde están los cd´s y no hay color.
Tampoco nos pongamos tristes!
Cheers!

Aurelio Pérez dijo...

Con la aparición del CD se produjeron mejoras, teoricas, como la mejora de la calidad del audio de la obra fonográfica, pero esta y otras fueron en detrimento de la obra gráfica que, sin duda, alcanzar su mayor explendor en el LP.

Saludos.

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