mayo 08, 2015

Bad Reputation (1977).


Con permiso de Johnny The Fox; cuya gira promocional está en el origen, en un cincuenta por ciento, de un directo de referencia para quienes habitualmente degustamos rock and roll como Live & Dangerous y de Jaibreak, he de decir que siempre he tenido una predilección especial por Bad Reputation, el otro responsable del restante 50 por ciento de la gestación del mencionado fantástico directo.

En la segunda mitad de los setenta, el hard rock luchaba por conservar adeptos entre el público joven enfervorecido por las sensaciones revitalizadoras que aportaron a los nuevos tiempos el glam o el punk, intentando mantener la llama que habían encendido las bandas británicas que estuvieron en el génesis del fenómeno –Deep Purple y Led Zeppellin-. Mientras los riffs potentes y los muros sónicos dejaban de ser patrimonio exclusivo del rock más potente e iban tiznándose progresivamente con el carmín que proporcionaba el glamour de los nuevos tiempos, bandas como U.F.O., Rush o Def Leppard, recorrían en gira infinita los escenarios de medio mundo haciendo pequeños paréntesis para la concepción y publicación de nuevo material.

Este era también el modus operandi para Thin Lizzy, quienes habían quedado condicionados desde sus comienzos a nivel de difusión y proyección por su procedencia irlandesa, aunque en ese momento parecían haber encontrado la estabilidad con la incorporación de un segundo guitarrista, Scott Gorham, para apoyar a Brian Robertson en tareas rítmicas –sobre todo en directo- quién formaba parte nuclear del power trio, junto a Brian Downey –bateria- y Philip Lynott –bajo y artífice-; equilibro que finalmente demostró no ser más que una nube de humo, pues poco después de la grabación de Bad Reputation Robertson dejaría la banda para no regresar.

Realizado finalmente en 1977 y producido por Tony Visconti,            quien había sido reclutado por Lynnot tras caer presa de la fascinación por sus últimos trabajos de estudio junto a T. Rex o David Bowie, Bad Reputation es el último arista del tridente de álbumes que dan cuenta de la capacidad compositiva de un creador minusvalorado. La dulzura de la voz de Lynnot rivaliza con sus cualidades como bajista; su técnica como instrumentista reviste a la música de un groove especial que cristaliza en una de las piezas que se antojan fundamentales en el álbum, aunque con los arreglos de saxo y el swing de la línea de bajo le catapulten para salir del contexto convencional que se supone a banda de hard rock, Dancing In The Moonlight (It’s Caught Me In Its Spotlight). Scott Gorham pone en evidencia sus dotes desde el inicio de la rotunda Soldier Of Fortune, dándo muestras de sus grandes capacidades como guitarrista melódico; aplicando lustre a otros temas fundamentales, a base de distorsion y chorus, como That Woma’s Gonna Break Your Heart y haciendo menos traumatica la ausencia de Robertson.

Bad Reputation quizás sea el último eslabón de la trilogía dorada del ‘power trio’ dublinés y quizás la pieza con menor reconocimiento público, aunque en ella se produzca una síntesis perfecta entre la potencia, la dulzura, la calidez y el encanto. Delicadamente sensacional.

3 comentarios :

Gonzalo Aróstegui Lasarte dijo...

Un discazo de rock a secas, lo de hard aquí es puntual. El siguiente, "Black Rose", me parece una pasada, de sus mejores trabajos.

Un abrazo, Aurelio.

Addison de Witt dijo...

Los TL de la época eran imparables, conectaron una serie de discos tremendos, este no por menos recordado es peor, aunque opino como Gonzalo, "Black Rose" es tremendo.
Un abrazo.

Aurelio dijo...

Salvo el disco de debut, el tridente y el directo que menciono no escuché más... Alguna vez me encontré con alguna edición especial de Black Rose, pero hubo otros que se vinieron para casa y ese se quedó... La próxima vez que lo vea tendré presentes vuestras indicaciones.

Un abrazo.

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