marzo 20, 2015

The Hawks, disco a disco: The Band (1969).

Mil novecientos sesenta y nueve quedará para la historia de la música rock como el año de la paz y del amor: una generación de jóvenes canaliza su rechazo contra los valores clásicos preestablecidos y la barbarie bélica de Vietnam a través del hermanamiento y de las protestas en las que el arma de lucha común es la no violencia; cuestiones que cristalizarían en dos eventos musicales celebrados en el mes de agosto a ambos lados del Atlántico, los festivales de Woodstock y de la Isla de Wight.

En el terreno discográfico se produciría el debut de Led Zeppelin y la publicación de la opera rock Tommy de los Who, a la par casi de que Elvis entrase en los American Studios de Memphis para grabar el material que nutrirá dos de sus álbumes señeros: From Elvis in Memphis y Back in Memphis. Los Rolling Stones serán los encargados, junto al asesinato de Saron Tate, de poner el toque luctuoso a la efemérides: la muerte de Brian Jones y los sucesos en el Velodromo de Altamont, en el que varios jóvenes fueron asesinados por la seguridad del concierto, encargada a Los Ángeles del Infierno.

En nuestro país, con excepción de unos pocos privilegiados, el ciudadano de a pie conocerá de estos acontecimientos a través de los ojos del censor; mientras el régimen sigue ocupado diluyendo la actualidad convulsa con los fuegos de artificio de dos acontecimientos mediáticos: el festival de Eurovisión y la llegada el hombre a la Luna.

El 17 de abril de 1969  The Band aprovechan su reciente traslado a California, a dónde se han desplazado para grabar lo que sería su segundo trabajo discográfico de estudio, para debutar en vivo en el Winterland Arena de San Francisco –hecho que sin duda tendría mucho que ver con el lugar y el momento elegidos para la jubilación definitiva de la banda, y que quedaría inmortalizado y documentado para el conocimiento y disfrute de posteriores generaciones como The Last Waltz-; eliminando así el aura de misterio que la falta de presentación en directo de sus canciones había generado en el respetable –motivada exclusivamente por el accidente de moto que a finales de invierno había sufrido Rick Danko-.

La discográfica Capitol había elegido una casa en las colinas de Hollywood, en la que el cobertizo del jardín estaba siendo acondicionado como estudio de grabación eventual, y dónde finalmente serían acuñados analógicamente la mayoría de los temas, que finalmente quedarían compilados bajo el título de The Band, descartando el previamente elegido por la banda, Harvest, para evitar confusiones en el oyente potencial.

The Band son ahora un grupo cohesionado de músicos, en el que cada uno aporta su granito de arena al proyecto común, decidiendo los arreglos correctos para cada tema y el lugar preciso dónde deben quedar encajados. La versatilidad es una cualidad común a cualquiera de sus integrantes, los roles se intercambian sin dificultades; no es extraño ver a Levon Helm formando parte de la sección de cuerda o a Richard Manuel ocupándose de las percusiones.

La música contenida en The Band, el álbum, ilustra al oyente y le pone en contacto con el imaginario propio de la cultura rural norteamericana; los temas recrean la dureza de las tareas agrarias –Get Up Jake o King Harvest (Has Sureley Come),  la lujuria pecaminosa –Jemina Surrender- pasando por la épica bélica –The Night They Drove Old Dixie Down- o la búsqueda de fortuna en la tierra de las oportunidades–Up On Criple Creek. En The Band no existe fragmento, pieza o canción que no resulte verdaderamente entrañable y fascinante; es un coctel de sensaciones definitivamente imprescindible, la pieza principal de un legado que se convirtió en género musical.

The Band es la obra maestra en un conjunto de primeras piezas, reúne en torno a si un puñado de temas que están entre los más populares de la Banda de Bandas; algo que no ha de actuar como impedimento para seguir revisitando una de las discografías más interesantes de la historia del rock and roll. Próxima parada: Stage Fright.

4 comentarios :

Gonzalo Aróstegui Lasarte dijo...

Tan extraordinario (o casi) como su debut, este segundo plástico de La Banda. Y ya llega "Stage Fright", qué ganas.

Un abrazo, Aurelio.

Aurelio dijo...

Incluso con sus discos menos lustrosos, la discografía de The Band es de las que siempre me ha resultado fascinante.

Un abrazo, Gonzalo.

Addison de Witt dijo...

He tenido que buscar esta segunda entrada de The Band (banda y álbum= porque se me había pasado.
Tan completa y documentada como la anterior, el 69 fué un año de esos que a tenor de todo lo que ocurrío parece que vino con meses de más.
Este es mi disco favorito del grupo, el mas solido y redondo, rural y con aura a mi entender sumamente culta.
Esperamos con impaciencia Stage Fright.
Abrazo.

Aurelio dijo...

Este álbum lo que tiene es que es el que incluye un número de canciones que están entre las más conocidas de The Band -Si escuchaste o viste The Last Waltz como primera referencia de The Band, este es tú disco para entrar en el mundo musical de la banda canadiense, y con ello no me refiere particularmente a ti Addi, que eres un tío curtido en estas lides- y por ello suele tener más gancho que cualquiera de los demás.

Un abrazo.

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