julio 13, 2014

Gov't Mule. Béjar, 12 de julio de 2014.


Si tuviese que definir con una palabra el talento individual de cada uno de los integrantes de Gov’t Mule, después de haber disfrutado de dos horas de concierto, el término más apropiado sería inconmensurable, y no me estoy dejando llevar por la pasión. Solo bastó observar como Warren Haynes, Danny Louis, Matt Abbs, y el más reciente miembro de la mula, Jorgen Carlsson, son capaces de llegar a un punto partiendo de otro equidistante musicalmente hablando.

Lo del sábado en Béjar fue como meterse dentro del Live at The Roseland Ballroom para navegar por universos musicales infinitos, algunas veces más lisérgicos que otros, en los que se hizo honor sumo al género multicolor en el que se mueven las jam bands. Por otra parte, es algo a lo que Gov’t the Mule nos tienen más o menos acostumbrados cuando se afronta su directo, aunque si mal no recuerdo, esta vez –a diferencia con el anterior concierto del que fui testigo, hace unos años- la improvisación ha presidido el show desde el principio al final; les bastó con meterse en el corsé de ocho o diez temas, para llenar dos horas de música.

El jazz, el blues, el rock estuvieron presentes en cada instante, en el amalgama de sonidos que caracteriza a la música de los de Georgia; esa mezcla de guitarras saturadas por el chorus, fundidas entre melodías y ritmos de hammond y minimog, entre las que la voz de Warren brilló en los contados momentos en los que sonó. Gov’t the Mule son los que mejor tocan War Pigs rezaba el slogan situado estratégicamente en escenario y en la grada del coso, y aunque la ficción sea más cercana que la realidad en eso, sonó a gloria a las 3000 personas que, más o menos, llenaban el recinto.

De su repertorio sonaron, por supuesto los temas de su último trabajo Shout!, y aunque me hubiese gustado escuchar más clásicos (Wandering Child, Bad Little Doogie, Beatifuly Broken…) alguno cayó como Kind of Bird o Thorazine Shuffle desde cuyo interior emergieron el mencionado War Pigs de los Sabbath o el Folsom Prison Blues de Johnny Cash. Llegaron los bises, en los que participó al hammond Lucky Petterson –siguiente nombre en el cartel- terminando con una fantástica y extensa versión del Cortez de Killer de Neil Young, en la que el público participó.

Ni un instante de aburrimiento, oye!  Lo más aburrido del concierto, buscar el sitió propicio para quedar fuera del radio de acción del influjo de los cigarritos de jengibre. Puede que Gov’t The Mule no estén muy finos a nivel compositivo pero en directo siguen siendo sorprendentes.

6 comentarios :

Gonzalo Ramos dijo...

En directo son una garantía. Supongo que al ser un festival el tiempo estaría más limitado, pero verlos incluso con un repertorio reducido merece mucho la pena. Eso sí, donde se ponga uno de esos conciertos de casi tres horas...

Saludos.

Aurelio dijo...

Un poco limitado estuvo... Para mi gusto hubiese disfrutado con más metraje, aunque creo que para algunos resultó excesivo, sobre todo para quienes conocian más bien de referencia al combo. La música de los Mule, como la de Pish o la de Widespread Panic, no se ciñe al rock and roll convencional -temas más o menos cortos con una estructura clara...- algo a lo que el ajeno al jam rock no está acostumbrado.

Gracias por opinar.

Un abrazo, Gonzalo.

gus dijo...

Estuve en Béjar (hacía tres años que no iba). Pensé que serían los últimos y me perdí colocarme justo enfrente de Haynes, pero aún así estuve cerca. Me gustan más sus discos en solitario que con la Mula, pero era una oportunidad única. Tratándose de un Festival con varios grupos, estuvo alrededor de dos horas, creí que iban a tocar menos, así que fue un regalo. Sonó perfecto. Saludos

ROCKLAND dijo...

Esta gente en directo son demoledores. Yo les ví unas cuantas veces y el efecto siempre ha sido el mismo. Una pena que me haya perdido esta gira ya que los prefiero ver en una sala.
La Mula es una garantía indiscutible.
Me alegro que hayas disfrutado plenamente.

Saludos.

paulamule dijo...

No sabes cómo me alegra oír que La Mula ha vuelto a deleitar a sus fieles seguidores. Parecía como si en su última visita la gente no hubiera quedado muy contenta y esto les refuerza. Esperemos que la próxima vez los promotores se arriesguen a traerlos de nuevo en una sala y después de ya demasiados años, pueda volver a disfrutarlos de nuevo como se merecen.

Gracias por tu crónica y salud.

Aurelio dijo...

Gus: Era mi primera vez en el Festival de Bejar y disfruté de lo lindo con el cartel pero sobre todo con los Mule; fue una pena no poder haber estado el día anterior, unos conocidos me dijeron que estuvo genial también, sobre todo Carolyn Wonderland.
Estuve un rato a delante pero la potencia del sonido era demasiado para los oídos, así que huí a retaguardia.

Rockland y Paula: La verdad es que los conciertos en sala se disfrutan más, hay más cercanía y quizás más interacción entre público y banda con lo que el nivel de intensidad es superior. Pero satisfecho de contemplar un gran concierto.

Gracias por opinar.

Un abrazo.

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