mayo 09, 2014

Pollo al estilo 'criollo'.

 De vez en cuando es bueno sentir un poquito de aire fresco dejándose acompañar por un buen álbum de jazz, más que nada para hacer un poco de profilaxis contra la rutina esquemática que impone el rock and roll (intro + estrofa + estribillo + estrofa + estribillo + solo + estrofa… o cualesquiera otra que se pudiere dar dentro del esquema típicamente rocanrolero) aunque, como en el caso que hoy me ocupa, no pongamos demasiadas distancias al hacerlo, por tratarse de un disco gratamente accesible para un neófito del jazz y devoto del rock como yo.

Sin olvidar que muchos de los conceptos musicales recogidos por el jazz forman parte, junto a otros modos musicales menos cultos y más tradicionales con raíz en la cultura popular norteamericana, de la música contemporánea y, por supuesto, del rock and roll; en Back on The Chicken Shack la cercanía se deja sentir desde los primeros compases, desde que el hammond de Jimmy Smith susurra las primeras notas en la apertura del tema homónimo y nos sumerge en un groove rítmico en el que los teclados nos conducen, sobrevolando el fraseo de guitarra, hacia océanos de melodías de saxo, haciéndonos vibrar y sentir, incluso, el giro infinito del leslie dentro del gabinete.

La música de Jimmy Smith entronca perfectamente con el rock, pues comparte elementos y matices que son comunes en ambos, conjuga y fusiona el jazz con el blues y con el soul, dándole un sabor final ciertamente funky a los temas y composiciones, en los que con su estilo singular de ejecución enfatiza ciertas partes, atacando determinadas notas combinando el uso del teclado con la pedalera de bajos. Aunque en Back on The Chicken Shack el hammond es el instrumento que marca melódica y rítmicamente el tempo, junto a la batería de Donald Bailey, está magníficamente complementado con el sonido de las frases melódicas de dos geniales instrumentistas, Stanley Turrentine, al saxo tenor, y Kenny Burrel, a la guitarra.

Back on The Chicken Shack, el tema, es tan imprescindible y fundamental dentro del álbum como pudiere serlo Symphaty for The Devil dentro Beggars Banquet, y aunque, si os atrevéis con la propuesta, os sonará a apertura de lujo, nada de lo que aquí se contiene es mínimamente desdeñable, desde las improvisaciones al tenor de Stanley Turrentine en When I Grow To Old To Dream o la melodía llena de swing con la que el mismo da su identidad musical al tema Minor Chant; hasta las frases infinitas de guitarra de Kenny Burrel en Messy Bessie que ponen el bordón de oro a la interpretación a los teclados.

Back on The Chicken Shack vitamina, relaja y apacibilita…  Y se ha convertido, los últimos días, en un fantástico tónico y elixir contra el estresante ritmo semanal…

Descansad y sed felices.

3 comentarios :

21st Century Schizoid Man dijo...

Joder, macho, qué gusto pasar por aquí y ver discazos y tan bien documentados como éste. Creo que es la primera vez que paso; pero no será la última. Un abrazo

Gonzalo Aróstegui Lasarte dijo...

Uno de mis artistas favoritos, aunque este disco no lo haya escuchado. Sus tres primeros álbumes son gloria pura, y éste tiene una pinta buenísima.

Un abrazo, Aurelio.

Aurelio dijo...

Gracias por los elogios 21st Century Schizoid Man, intento hacerlo lo mejor que se.

Por aquí tengo rondando los álbumes que comentas Gonzalo, será cuestión de escucharlos.

Gracias a los dos por opinar. Un abrazo.

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