febrero 15, 2014

Probar y descargar.

Supongo que estaréis al corriente de las últimas medidas que el Gobierno va a poner en marcha en cuanto a las descargas ilegales y la copia privada, entre las que se anuncian sanciones de hasta con 300.000 euros para quienes regenten portales de descarga o el control a aquellos que compartan en páginas y blogs enlaces, cuya actividad, previo aviso, será bloqueada en unos y otros; lo que viene a representar una vuelta de tuerca más a las limitaciones que cada día son mayores en este mundo virtual que es Internet.

Personalmente y desde esta bitácora siempre he intentado ser respetuoso con los derechos de propiedad intelectual, con los autores, porque creo que comprando una obra (literaria, musical, audiovisual…) estas contribuyendo al mantenimiento de la cultura. Nosotros, que estamos más o menos al corriente de lo que se cuece en el mundo del rock and roll, somos testigos a menudo de las inclemencias por las que pasan músicos y bandas para lograr mantener su actividad creativa. No son tan solo las musas las que ponen coto a la capacidad de creación de los autores, sino también y fundamentalmente los dineros, pues a menudo vemos recurrir a los grupos a través de sus webs para buscar la financiación necesaria que les permita seguir grabando.

Al mismo tiempo que digo esto, me siento atrapado en una cierta dicotomía, pues reconozco que muchas veces me gusta probar antes que comprar. Últimamente es bastante frecuente que las bandas, a través de sus propias webs, ofrezcan las escucha de su material, lo que es importante al menos para mi a la hora de decidirte a comprar un álbum; pero también habitualmente te encuentras, en mayor proporción que lo anterior, con limitaciones importantes.

Los blogueros solemos encontrarnos con bastantes trabas a la hora de publicar;  me recuerdo muchas veces malhumorado intentado subir un video a Youtube, después de habérmelo currado y con las únicas pretensiones de compartir y difundir, y ver limitada o anulada la posibilidad de su reproducción por estar la banda sonora ‘sujeta a derechos de propiedad intelectual’; lo que considero absurdo sobremanera, pues la difusión a este nivel y similares creo que contribuyen más en favor que en perjuicio de la música y que favorecen más la compra que la copia.

Creo en definitiva, que el uso y la descarga se pueden conjugar conjuntamente sin peligro, sin vulnerar y respetando los derechos de los autores sobre su obra, y que prohibir y sancionar es necesario para castigar supuestos de abuso determinado, pero que es fundamental no coartar la libertad de difundir a quienes creo que hacemos un trabajo en favor de la cultura.

4 comentarios :

KARLAM dijo...

Más o menos de acuerdo con casi todo lo que dices. Pero yo no pienso cambiar de hábitos. En mis blogs hace ya tiempo que no subo discos sin previo consentimiento, pero descargar voy a seguir descargando y cuando un servidor quede fuera de su jurisprudencia poco podrán hacer al respecto. Ni mucho menos controlarlo. Sanciones ya hubo varias hasta ahora y seguirá habiendo, cogerán alguno que obtenga beneficio con ello, o a pringadillos para meter miedo a la gente. Que no pretendan poner puertas al campo porque internet es inabarcable. Y para cada ley hay una trampa o medios para evitarla. Para algo están los hackers.

Saludos.

Aurelio dijo...

Afirmaciones valientes y consecuentes las tuyas. Yo tampoco pienso cambiar de hábitos de descarga, siempre con el fin de probar antes de comprar. Los archivos digitales nunca me han gustado, acaban cayendo en el olvido, mientras que el disco a menudo brinda la oportunidad de recuperarlo.

Un abrazo.

Ricardo Fernández dijo...

De acuerdo con mucho de lo que dices.

Yo también soy propietario de un blog y quería saber si estás interesado en un intercambio de links para enlazar mutuamente nuestros blogs.

Te dejo la dirección: http://galaxiadelamusica.blogspot.com.es/

Aurelio dijo...

Ricardo, ya te linke hace tiempo.

Un abrazo.

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