enero 17, 2013

Expect No Mercy.

El álbum de hoy pertenece a ese grupo de discos que tienen y mantienen para mi un importante valor sentimental, pues forma parte, junto a otros, de aquel puñado de cassettes con las que me deleitaba en mis años de adolescencia, entre las que abundaban aquellas en las que se podían escuchar las frases de guitarra de Richie Blackmore, bajo la marca Rainbow o cualquiera de las  demás secuelas musicales de Deep Purple. Aunque Expect No Mercy guarde su distancia, musicalmente hablando, con respecto a la saga púrpura, entre ambas hay nexos comunes, uno de los cuales es pertenecer a la misma onda hardrockera británica de los setenta, aquella que tanto oxigeno nos suministró a mi y a mis 'colegas' a finales de esa década y principios de la siguiente.

Catapultados al éxito tras la producción por Roger Glover del triplete discográfico Razamanaz, Lou'n'Proud y Rampant, al final de la primera mitad de los setenta Manny Chartlon, guitarra de la banda, recoge el testigo en la producción de los siguientes trabajos, lo que supone un giro en la trayectoria musical, que evoluciona hacia un hard rock que gana valor en las melodías sin perder intensidad en los riffs, que desde los origenes han dado el contrapunto necesario a la voz rota de Dan McCafferty. Envueltos existencialmente en una vorágine de conciertos, noche a noche ganan adeptos tanto a nivel de publico como de crítica al otro lado del Atlantico, y sin apenas un respiro, graban en un par de semanas a mediados de 1977 Expect No Mercy.  

Aunque lo que hoy gira intermitentemente en el reproductor sea una reedición del año 2010 publicada por Salvo Records, con temas adicionales y versiones alternativas que no aportan demasiado a lo dicho en el original, es un disco que suelo recuperar con regularidad entre mis maltrechas cassetes, y para mi gusto, consideraciones sentimentales a parte, es uno de los álbumes más variados de la discografía de la banda escocesa, con un atractivo superior a otras piezas claves de su discografía, como las mencionadas anteriormente. Fantástica versión la del Gone Dead Train de los Crazy Horse, agitado, intenso y rockero en el que Dan MacCafferty pone su toque vocal distintivo; fantásticas, también, las baladas Shot Me Down y Place In Your Heart  de las que emana un feeling manufacturado a base de acordes menores y fantásticas melodías de guitarra;  All The King Horses rompe o acerca fronteras musicales entre el southern rock y el heavy, del mismo modo que que lo hacen las slides en el fantástico blues que es Busted; potentes riffs y patrones guitarreros en Gimme What's Mine o New York Broken Toy.

Un buen aperitivo, si se quiere hacer retrospectiva de aquellos tiempos en los que comenzaron a ser tan imprescindibles los ritmos viscerales como las baladas pausadas.

3 comentarios :

Ricardo Fernández dijo...

Me gusta bastante Nazareth, mi disco favorito es el clásico "Hair of the Dog".

Soy el redactor de Galaxia de la música, y me gustaría saber si estarías dispuesto a hace run intercambio de links, para así enlazar nuestros blogs.

http://galaxiadelamusica.blogspot.com.es

Espero respuesta.

Aurelio dijo...

Hola que tal. Te linko a mi blog.

Un saludo.

ROCKLAND dijo...

¡¡Nazareth! Colosal banda, amigo!
Me encanta que ciertos blogs rescaten este tipo de bandas totalmente olvidadas e infravaloradas. Estos tíos fueron muy grandes en los 70's. No hay un sólo disco que no sea reseñable. Todos brillan a gran nivel.
Mi favoritos son los primeros pero este también ofrece grandes momentos.
Hard Rock clásico de altos vuelos.
imprescindibles.

Saludos.

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