diciembre 10, 2011

El 'status quo' del negocio musical.

El otro día escuchaba una entrevista a Manolo García, en la que decía que el negocio musical había cambiado manifiestamente, que la música ha dejado de producir para los músicos los pingües beneficios del pasado y que hoy día quién persevera en la actividad lo hace exclusivamente por amor a la música. 

Por mi parte, no puedo estar más de acuerdo con tales afirmaciones, pues siguiendo las evoluciones de este negocio durante tanto tiempo, he podido comprobar como las cosas han cambiado para mal, tanto parar la industria discográfica, que ha dejado de hacer esas recaudaciones multimillonarias del pasado y, más aún, para los músicos, quienes deben poner muchas veces en juego su pecunio personal para seguir adelante. Y no creo que en esto tenga que ver ninguna crisis, más que la que está abocado el show bussiness, más que por motivos económicos, por la evolución de los tiempos y de la tecnología.

Se pueden contar con los dedos quienes hoy llenan grandes estadios y hacen ventas millonarias, quizás  clásicos como Springsteen, AC/DC, U2 ... continuan sujetos al viejo esquema de la industria, vendiendo miles de entradas para sus conciertos y miles de discos; mientras los nuevos valores se han de conformar con cifras mucho más modestas.

Las grandes multinacionales encuentran su sustento en 'viejos valores' como los citados, con la venta, muchas veces a través de la reedicion, de sus fondos de catálogo, de los que forman parte aquellos músicos y bandas conocidos por todos, que hicieron durante los 60's, 70's, 80's e incluso los 90`s, que el rock and roll tuviese la significación que hoy día tiene.

Las bandas actuales vivan quizás un periodo más crítico, no menos creativo aunque algo menos original en la concepción de nuevas ideas, pero lo que está claro es que se sustentan con métodos de difusión que podrían parecer irrisorios si los mirasemos desde treinta años atrás. Hoy día es muy habitual ver como tanto músicos como bandas utilizan su pecunio personal e incluso recurren a la financiación de sus propios fans, para realizar giras que les ayuden a promocionar y vender los álbumes que acaban de publicar, prodigándose por pequeñas salas y festivales, en los a duras penas logran dejar satisfechas las inversiones realizadas.

Los macroconciertos son para tres, los espectáculos músicales de gran aforo hoy día están representados por los festivales que florecen por todo el mundo, que con una planificación distinta a la de 'antaño' programan un montón de bandas para un día, reduciendo la duración de los shows individuales, para que los costes permitan obtener algún beneficio o, al menos, poder seguir trabajando en beneficio de la difusión de la música.

El negocio musical está en crisis y no será por la carencia de ideas o la falta de valores; el paso del tiempo le está sentando mal a la industria, quizás por que no está tratando de encontrar el método que equilibre la balanza y que permita seguir disfrutando de la música por ende los tiempos.

2 comentarios :

paulamule dijo...

Está claro que la cosa ha cambiado mucho pero no sé si realmente para mal. Los tiempos cambian y sólo los que saben adaptarse a las nuevas circunstancias, logran salir adelante. Pero eso es el pan nuestro de cada día desde que el mundo es mundo.
Salud.

Aurelio Pérez dijo...

Es evidente que el negocio musical ha cambiado, pero quizás esta situación sea un azicate para hacer perseverar en el intento a quienes en realidad tienen ilusión por hacernos disfrutar de la música.

Gracias por leer y opinar.

Saludos.

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