noviembre 27, 2011

Las aportaciones del 'directo'.

El mejor modo de extraer todos los matices de la música es para mí, sin duda, asistir a un concierto. La puesta en escena, la capacidad instrumental y/o vocal de los músicos, la ausencia de 'trucos de producción', e incluso, el ambiente proporcionan una sensación que, aunque lo intentemos, es dificil de extraer de la 'fría' escucha de música enlatada.

Me gusta asistir a conciertos, independientemente de que conozca poco, mucho o nada a las bandas que voy a ver; quizás por las pocas oportunidades que se brindan por aquí para hacerlo. Hay veces que me sorprenden y deleitan, y otras, en las que aun disfrutando como buen musicomano que soy, se me hacen largas y tediosas, pero nunca considero que he tirado el dinero a la 'basura'. No quiero decir con esto que se me pueda sorprender viendo un 'bolo' de presentación del último disco de Chenoa, pues hay ciertos nombres que, sin conocerlos a fondo, no me confunden y cuando decido a ver alguna banda o solista nuevo para mi, el dinerito que suelo poner en juego es más bien poco, siempre teniendo en cuenta que el estilo musical esté dentro de mis preferencias.

Llegados a este punto, me gustaría suscitar algunas cuestiones, para saber un poco lo que piensan los demás de está cuestión.
¿Es necesario para asistir a un concierto conocer toda o parte de la discografía de una banda?¿Está el disfrute más asegurado de esta forma?¿Asistir a un concierto es una forma de conocer nuevos valores y ampliar horizontes musicales?

Hasta ahora si hiciese un balance de lo que he visto, a nivel de satisfacción obtenida, éste sería sin duda positivo, aunque la mayor parte de las veces no ha sido asistiendo a un bolo en concreto. Así he descubierto a grandes bandas que por otros médios se me escapaban, The Brew, The Steepwater Band, The Avett Brothers..., que a lo mejor habría desechado con la simple escucha de uno sus discos.

Creo que el 'vivo' proporciona una dimensión totalmente distinta a la música y que asistir a un concierto es una de las formas de hacer una apuesta de futuro para la continuidad del negocio músical, que tantas satisfacciones me aporta, lo que me impulsa a seguir aplicando mi fórmula particular.

2 comentarios :

paulamule dijo...

Hoy en día no queda otra, o girar o girar. Date cuenta que hasta los grandes vuelven por sus fueros.
Yo, al contrario que mucha gente, no necesito conocer la discografía del grupo que me vaya a encontrar, si bien es cierto que me gusta saber qué me puedo encontrar si nos conozco a la banda. Pero claro, también nos gusta ir a ver a una banda que nos apasiona, sabernos todas sus canciones y cantarlas a voz en grito. Eso sí, tienes razón en que muchas veces los directos difieren bastante de lo escuchado en los discos de estudio y dan mucho más de sí. Ahí es donde para mí un grupo pasa o no pasa el corte. Si son flojitos en escena, pierden mucho bajo mi punto de vista. Por no hablar de la actitud, que es algo muy a tener en cuenta.
Eso sí, cada vez me estoy volviendo más exigente y últimamente los bolos a los que asisto no me acaban de llenar. No sé, será la edad o que llevo unos cuantos años malacostumbrándome. En fin.
Buena entrada y buena reflexión Aurelio.
Salud.

Aurelio Pérez dijo...

A mi me ocurrió algo parecido a lo que comentas el sábado pasado, las cosas pintaban bien, y en cuanto al sonido y el estilo no me puedo quejar, pero al final me cansé un poquito. No se si fue por que no conocía a la banda o porque he visto cosas mejores (la 'mala costumbre' que dices) y no me llenó. Pero esto no resta para que siga acudiendo a bolos y más cuando son escasos por éstas tierras (contados con los dedos de una mano), así que el fin de semana próximo iré a ver a Swamp Cabbage, que está más dentro de mi onda, por lo que he escuchado en internet.

Gracias por leer y opinar.

Saludos.

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