agosto 22, 2011

Corriendo de vacío...

Estas tardes, de otoño adelantado, de lluvia y luces grises con reflejo dorado, hacen que uno se ponga algo melancólico. Aunque palien agradablemente los calores asfixiantes que hemos sufrido recientemente, me llevan de vuelta a los años de la primera adolescencia, a los días del mismo color, primaverales, en los que disfrutando junto a los amigos de la reciente semi-independencia adquirida por la edad, buscaba compañero o compañera para compartir asiento en los coches de choque, mientras de los ‘baffles’ de la barraca emanaban las notas de la canción, acompañadas por la voz de Rosemary Buttler que, invitándome de alguna forma a seguir disfrutando, decía: …Oh, won´t you stay, just a little bit longer…

Mi inglés de 6º de E.G.B., de finales de los 70, no daba para averiguar el significado de lo que entre dientes tarareaba, pero aún así el tema creó una conexión tan fuerte que hoy en día sigue vigente, incluso después de haber pasado casi treinta años.

Tuvieron que pasar unos pocos años, para que, influenciado por mi pasión por la música anglosajona, me pusiese medianamente en inglés, y averiguase algo del significado de los textos que se incluían en el encarte de Runnin’ on Empty de Jackson Browne, descubriendo que la melancolía que hoy me empaña, emana en alguna forma de las notas y las letras del mismo.

Runnin’ on Empty es para mi, sin duda, un tratado, contado en primera persona por su autor, de lo que es la vida de una estrella que goza de reconocimiento, de las circunstancias positivas y negativas que envuelven esa condición y de las que encierra el continuo girar alrededor del mundo ofreciendo música para un público que aún estando formado por desconocidos, se siente próximo.

Runnin’ on Empty pone énfasis en la satisfacción que produce el reconocimiento del público, cuando, ‘de vacío’, un músico pone en un pie en la carretera para comenzar una aventura musical, describiendo el cansancio que supone girar día a día, la impersonalidad de los sitios que se visitan, los malos hábitos a que empuja el cansancio de la vida en la carretera; hace semblanza de las groupies, que, ciudad tras ciudad, acompañan haciendo todo un poco más coherente; describe como la adversidad y la fortuna crean un sentimiento de añoranza de lo vivido, invitando al público a seguir ahí.

Cabe destacar en este álbum, además de la calidad, sincronía de las canciones e instrumentación, el trabajo que en segundo plano hace David Lindley, luthier de instrumentos de cuerda extraños, dónde los haya, quién a la lap steel y el violín, da cuenta de sus cualidades interpretativas.

Un álbum fantástico que sin duda ocupará un lugar destacado en las estanterías de cualquiera que ame y disfrute del rock and roll de todos los tiempos.

3 comentarios :

ROCKLAND dijo...

Hace pocas semanas tuve oportunidad de verlo en concierto pero si te soy sincero desconozco la obra de este hombre. Conozco sus temas más famosos y poco más. Anoto este disco para futuras escuchas.

Saludos.

TSI-NA-PAH dijo...

Tengo practicamente todos sus discos y pude asisitir a un concierto privado para a penas 50 personas.Solo le acompañaba David Lindley que ademas fue super majo.
Saludos

Aurelio Pérez dijo...

Aunque esté disco siempre me ha fascinado, no he ahondado demasiado en la demás discografía de Browne, y aun teniendo alguna tentación que otra, lo he ido postergando al encontrar otras cosas que en ese momento me interesaban más.

En cuanto a Lindley, conozco algo de su trabajo con Browne y otros músicos, y aún teniendo a mi alcance 'X Ray'alguna vez, no me he atrevido con él, al leer críticas no muy favorables.

Gracias por opinar.

Un saludo.

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