octubre 10, 2014

Back Thar N'Over Yonder (2013).

No se si fue la situación coyuntural en la España de la época o porque las cosas positivas que suceden en el sur estadounidense gozan de menor repercusión que las negativas, pero para muchos como yo, que gustamos de disfrutar de la música con esas connotaciones, ha pasado inadvertida una escena musical que ahora comienza a emerger –fundamentalmente a base de reediciones- y que nos está ayudando a comprender de dónde vienen esos sonidos, que están tan presentes en las bandas que forman parte de la floreciente escena musical actual.

En ese grupo no meto, por supuesto, ni a Blackfoot, ni a Wet Willie, ni a solistas como Elvin Bishop, que para mi son ampliamente conocidos y a menudo revisitados, ni por supuesto a Black Oak Arkansas. Aquellos a los que me refiero ya les dedicaré más adelante su espacio, que lo merecen; pero con estas reflexiones, quería recordar un álbum que se publicó el pasado año, que creo que tuvo la repercusión que comúnmente ha tenido la banda de Arkansas a lo largo de su historia, Back Thar N’Over Yonder.

Se podría decir que el número de músicos que en algún momento ha formado parte de las filas de Black Oak es tan abundante como la fatalidad que les ha perseguido a la hora de tener un encuentro definitivo con el éxito. Más de cincuenta años han pasado desde su fundación y en todo ese tiempo el salto entre discográficas ha sido una constante –su etapa más floreciente con Capricorn Records-, siempre buscando la manera de eliminar las rémoras que parecían lastrarles a la hora de alcanzar el reconocimiento merecido. Back Thar N’Over Yonder, es un capitulo más en su historia, un proyecto que nació con la idea de reflotar un barco, que a esta fecha continua girando por el ancho mundo ofreciendo conciertos; aunque también con la intención de traer al presente la historia de una época y de una banda, que ya parecen lejanas.

Aunque entre los temas repescados, que en otros tiempos quedaron olvidados en los ‘baúles’ de Atlantic y que completan el álbum, hay gemas preciosas del southern rock etiqueta negra como Up, Up, Up, en la que brilla tan denodadamente el tridente de guitarras como las facultades a los bombos de Tommy Aldridge; piezas inconmensurables de rock con slide como Dance To The Music o de blues acústico como The Snake. En todas y cada una, el sello identificativo sigue siendo la voz rasposa de Jim Dandy –más desgastada, si cabe, por el paso inclemente de los años-, quién consigue la cuadratura del circulo con Sweet Delta Water, un tema en el que melancólicamente repasa las propiedades mágicas del Mississippi, para dar un color y sabor especial a las notas que emanan del cancionero popular de los territorios por los que transita.

Quizás este Back Thar N’Over Yonder no sea una de sus piezas fundamentales, teniendo presentes álbumes como Raunch 'N' Roll o High On The Hog, aunque si es un buen punto de partida para encontrarse con el mundo musical de Black Oak Arkansas,  una banda pionera con un legado digno de ser reivindicado.

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