junio 11, 2014

Revisitando el concierto del Rainbow Theatre.


Haciendo un poco de memoria, hay álbumes que deben llevar resonando en mis tímpanos, seguramente, la friolera de treinta y cinco años. Lo bueno de esto es que, después de pasados tantos años, la perspectiva que tienes sobre ellos es completamente distinta a la que tenías cuando los escuchaste por primera vez.

Algunos de ellos se me antojaban entonces como una mera pieza de enlace con otras piezas centrales en la discografía de una banda o solista, pero a día de hoy se revelan ante mi como piezas fundamentales e insustituibles. Un ejemplo de ello es Eric Clapton’s Rainbow Concert.

Revisando de memoria la discografía en solitario del guitarrista de Surrey a partir de la disgregación de los Dominos, pocos son los álbumes que, para un servidor, alcanzarían buena nota, aunque si me centrase en los posteriores al Just One Night  menos alcanzarían aún el aprobado.

Conociendo un poco la trayectoria musical de Eric Clapton, seguro que a nadie se le escapa que esta noche inmortalizada para la historia del rock and roll, el 13 de enero de 1973, en el Rainbow Theathre de Londres tuvo más de terapia que de intento de compilar unas cuantas canciones junto a un grupo de amigos/camaradas; aunque de ello ya no quede constancia ni en las linner notes del propio álbum.

Las relaciones a tres bandas entre Clapton, George Harrison y Patty Boyd y la frustración por el fracaso comercial de Layla & Other Assorted Love Song,  habían dejado tras de si una huella emocional y física importante en la persona del arpista británico; le habían sumido en un pozo oscuro en el que la adicción a la heroína le lastraba impidiéndole emerger a la superficie, del que solo consiguió salir tras la crucial intervención de un grupo de colegas, también británicos (Ron Wood, Pete Townsend, Steve Winwood y los restantes miembros de Traffic); a quienes hoy podemos considerar artífices a partes iguales de la recuperación de manolenta y de la grabación de un álbum al que la amistad dotó de una magia especial.

Aunque en Rainbow Concert estemos ante un Clapton mermado física y musicalmente, siempre me satisfizo saborear el contenido de este disco, que a día de hoy y con la perspectiva del paso del tiempo, solo ha hecho que ganar en octanaje. Un repertorio de lujo que revisita la parte fundamental, la más sustanciosa del músico británico, sus temas clásicos de la etapa Cream-Blind Faith-Derek & The Dominos, que resplandecen y brillan en una dimensión distinta gracias al apoyo insondable de un supergrupo de categoría excelsa. Las aportaciónes de Townsend en la construcción de patrones rítmicos, la de Ronnie Wood apoyando melódicamente con frases y gemidos de slide, la de Steve Winwood al teclado y voz, y las fundamentales de Rich Greg, Jim Capaldi, Jimmy Karnstein a la rítmica general del combo extraen un brillo especial a los viejos clásicos, haciendo resplandecer las eternas Tell The Truth, Roll It Over, Let It Rain,  Badge o Crossroads.

Si aún no tuvisteis la oportunidad de acercaros a Eric Clapton’s Rainbow Concert, aconsejo no darle demora, y si lo hicieseis aprovechar la vertiente positiva del paso del tiempo, a través de la escucha de esta reedición de 1995,  que ha actualizado mi edición clásica en vinilo, que da una versión mejorada y ampliada en minutaje, y que en contra de lo se suele hacer en las reediciones, da una dimensión diferente a esta obra publicada originalmente en Septiembre de 1973.

Para quien todavía tenga ganas de mas, el concierto completo.

5 comentarios :

Alex Palahniuk dijo...

Clapton es un genio; pero su carrera es terriblemente irregular. Layla, y su siguiente disco, fueron geniales, pero a partir de ahi, sólo ha dado bandazos. Me veré este concierto a tu salud. Gran entrada.

Aurelio dijo...

Compartimos reflexiones y opiniones, Alex. Gracias por tus elogios,pero sobre todo por pasarte por aquí.

Abrazo.

Javier de Gregorio dijo...

Tuve el vinilo, comprado allá por el 74 y, lamentablemente, ha sido uno de los muy pocos que perdí (creo que también lo debió perder aquél a quien se lo presté). Me gustó mucho y lo recuerdo no solamente con la memoria de un buen disco, también con la nostalgia de una pérdida que no se debió producir. Desde luego, y como muy dices, gracias a los amigetes de Eric que le echaron un buen cable.
Saludos,
JdG

Aurelio dijo...

Con unos pocos euros puedes arreglar el desaguisado, salvo que quisieras reemplazar el vinilo, en cuya caso la cosa sería distinta.

Gracias por pasarte por aquí y opinar.

Un abrazo.

ruben.borrajo dijo...

Este concierto es maravilloso, al menos desde mi opinión. No puedo ser muy objetivo hablando sobre Clapton, porque para mí es el mejor guitarra que ha dado el rock. Buen artículo, Aurelio. Un abrazo.

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