agosto 17, 2011

Máquina de paz...


Creo que la música, como dice el refrán, amansa a las fieras, y quizás este dicho del refranero popular español esté en consonancia con el título de este álbum, pero en lo que se refiere a la música que contiene, encuentro de todo menos paz musical, en el sentido estricto de la palabra paz. Lo que escucho, sin duda, es una máquina musical de seis cuerdas, atacada con ferocidad por las manos de Philip Sayce.

Aunque estoy un poco confundido con la fecha de publicación, ya que desde algunos sitios se data al pasado año 2010, en el interior del álbum los créditos apuntan al año 2005; de lo que estoy seguro es de que entre mis oídos tengo un sonido tan fresco, tan potente y tan sorprendente solo equiparable a mi primera escucha del Electric Ladyland de Jimi Hendrix, y aunque entre ambos intérpretes encuentre símiles en el estilo de ejecución, heredados sin duda por Sayce de Hendrix, luce en este Peace Machine el mismo sonido sucio y directo, verbigracia del fuzz y de la distorsión.

Recuerdo haberle echado un tiento al álbum cuando me lo encontré entre las estanterías de alguna gran superficie hace algún tiempo (en la que debía estar por equivocación, teniendo en cuenta los refritos que habitualmente nos solemos encontrar en las mismas) solo por el diseño psicodélico de la portada, y hace unos días me decidí a quedarme con él, al encontrarlo en una tienda de música de Barcelona que visito en pausas vacacionales, que me da cierta fiabilidad.

Este álbum inhala un blues-rock potente, en el que se entremezclan los temas rápidos y palpitantes, las guitarras acústicas y solos melódicos; desprende aromas sustanciados en el feedback de Hendrix, ejecutados por este mago de la guitarra que es Philip Sayce, quién tan solo siendo un niño comenzó sus pinitos con el instrumento y que adquirió su madurez profesional tras formar parte de bandas importantes, como la de Melissa Etheridge y la del desaparecido Jeff Healey (a quienes muestra su agradecimiento en los créditos).

No sabría con que tema quedarme como estrella del álbum, desde que One Foot In The Grave lo abre, pues todos me parecen fantásticos, incluso la versión del tema de Neil Young Cinnamon Girl.

El tema que da título al álbum, Peace Machine, es una evocación musical cercana al Vodoo Chile de Jimi Hendrix, del que son insignia el sonido del wah-wah, el cry-babe y la digitación de las notas, que quizás sirva de tributo consciente o inconsciente al mítico guitarrista.

Cinamon Girl abre una brecha en el sonido de los temas previos, dándole un aire más electro-acústico, del que se nutre el siguiente en la lista, Over My Head, sin dejar dudas de la calidad solista y del dominio de la jungla de las seis cuerdas que posee Sayce.

La ruptura sonora sigue adelante en el disco y así Alchemy nos permite vislumbrar que las influencias que los referentes musicales de la infancia de Philip, y más en concreto la de Mark Knofler, han dejado su marca.

All I Want y Morning Star siguen la senda de los primeros temas del álbum, ratificando con blues rock la virtuosidad del instrumentista, y el bonus track, Arianrhod, nos regala una versión totalmente acústica de Peace Machine interpretada únicamente con guitarra acústica y voz.

Sin duda un álbum con buen sonido, en el que destaca la producción, que, según se desprende de los créditos, ha corrido a cargo de Sayce, que ha elaborado, tanto con su forma de hacer música, como con su forma de producción, un disco redondo.


2 comentarios :

ROCKLAND dijo...

Suena muy bien esto.
Me lo bajé hace un tiempo pero reconozco que no le presté mucha atención. a ver si le dedico el tiempo que se merece.

Saludos.

Aurelio Pérez dijo...

Es un disco y un guitarrista del panorama actual que hay que tener en cuenta.

Un saludo.

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